Corea del Norte condena con dureza los ataques de EE.UU. contra instalaciones nucleares de Irán

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Corea del Norte condenó este lunes de forma enérgica los recientes ataques militares de Estados Unidos contra instalaciones nucleares clave en Irán, calificándolos como una violación grave de la soberanía y la integridad territorial de un Estado independiente. La declaración fue emitida por el Ministerio de Asuntos Exteriores norcoreano y difundida a través de la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA), en respuesta a la decisión de Washington de involucrarse directamente en el conflicto entre Israel y la República Islámica.

“El ataque contra Irán por parte de Estados Unidos constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y un atropello violento a los intereses de seguridad y la integridad territorial de un Estado soberano”, afirmó un portavoz de la Cancillería norcoreana, utilizando el nombre oficial del país, República Popular Democrática de Corea.

Los ataques, que se produjeron el fin de semana, destruyeron tres de las principales instalaciones nucleares iraníes, en lo que el presidente estadounidense, Donald Trump, describió como una operación de “precisión masiva” destinada a eliminar la capacidad de enriquecimiento de uranio de Teherán. La ofensiva marca una nueva fase en la escalada militar en Medio Oriente, al implicar directamente a Washington en una guerra que ya ha dejado múltiples víctimas civiles en ambos bandos.

Desde Pyongyang, el gobierno norcoreano señaló que la situación actual en la región es “un producto inevitable de la temeridad de Israel”, responsabilizando tanto a Tel Aviv como a Washington de haber agravado las tensiones a niveles críticos. La Cancillería norcoreana instó a la comunidad internacional a expresar una condena “justa y unánime” contra lo que calificó como “actos de confrontación” protagonizados por ambos países.

Corea del Norte e Irán mantienen una relación de cooperación estrecha, especialmente en áreas militares y tecnológicas, y comparten un historial de sanciones impuestas por la comunidad internacional debido a sus respectivos programas de armas. Pyongyang ya había condenado previamente los ataques israelíes contra Irán, calificándolos como “actos horribles” y violaciones del derecho internacional.

La reacción del régimen de Kim Jong-un no sorprende, pero subraya el creciente alineamiento político entre dos de los principales adversarios de Occidente. Con esta declaración, Corea del Norte se posiciona de forma explícita como aliada de Irán en medio de un conflicto que amenaza con extenderse más allá de sus actuales fronteras, mientras refuerza su discurso antiestadounidense en un momento de tensiones globales cada vez más profundas.

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