El primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, afirmó este miércoles que logró consolidar «relaciones de confianza» con los líderes de Vietnam y Filipinas durante su visita de cuatro días a ambos países, en una gira centrada en el fortalecimiento de la cooperación en seguridad regional ante la creciente influencia militar de China.
Antes de regresar a Tokio desde Manila, Ishiba calificó el viaje como «significativo», destacando que los acuerdos alcanzados servirán para promover «la paz, la estabilidad y el respeto al Estado de derecho» en el Indo-Pacífico, una región marcada por disputas territoriales y competencia estratégica.
En Hanoi, el lunes, Ishiba y el primer ministro vietnamita, Pham Minh Chinh, acordaron establecer un marco de diálogo bilateral a nivel viceministerial en asuntos exteriores y de defensa, con una primera reunión programada para este año en Japón. El compromiso refuerza la relación estratégica entre ambos países, que comparten preocupaciones comunes sobre las actividades marítimas de Beijing en el mar de China Meridional.
Al día siguiente, en Manila, Ishiba y el presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., confirmaron el inicio de negociaciones para firmar un pacto de intercambio de información sensible y un acuerdo logístico que permita realizar ejercicios militares conjuntos de forma más fluida.
«Las conversaciones fueron bastante profundas y francas», comentó Ishiba sobre sus encuentros con los líderes vietnamitas, entre ellos To Lam, secretario general del Partido Comunista, y con Marcos en Filipinas. Añadió que el objetivo es establecer vínculos que trasciendan lo diplomático y fomenten encuentros recurrentes.
Japón ha intensificado en los últimos años sus lazos de seguridad con los países del sudeste asiático, como parte de una estrategia para contrarrestar el avance militar chino en zonas marítimas clave. El mar de China Meridional y el mar de China Oriental, ambos con rutas comerciales vitales, han sido foco de tensión regional, con incidentes cada vez más frecuentes entre buques chinos y fuerzas de países vecinos.
Este viaje representó la tercera visita de Ishiba a la región desde que asumió el cargo en octubre del año pasado. Anteriormente, había viajado a Laos en ese mismo mes y, posteriormente, a Malasia e Indonesia en enero. Su actividad diplomática constante confirma el rol prioritario que el sudeste asiático ocupa en la política exterior japonesa actual.







