Las tropas norcoreanas han sufrido un fuerte desgaste en la región de Kursk, donde se enfrentan a las fuerzas ucranianas en uno de los frentes más activos de la guerra. Según el Ministerio de Defensa británico, más de cinco mil soldados norcoreanos han sido baja en este sector, lo que representa casi la mitad del contingente que Pyongyang envió inicialmente a Rusia en apoyo de su ofensiva militar.
El informe publicado por el ministerio la semana pasada señala que, hasta el mes pasado, aproximadamente un tercio de esas bajas corresponden a soldados muertos en combate. Este dato surge de una actualización de inteligencia compartida a través de su cuenta oficial en X, antes conocida como Twitter. La publicación también destaca que la elevada cifra de pérdidas se debe principalmente a tácticas de asalto frontal, caracterizadas por un alto costo humano.
A pesar del número creciente de bajas, tanto las fuerzas rusas como las norcoreanas han logrado ciertos avances territoriales en la región de Kursk en las últimas semanas. Sin embargo, las operaciones norcoreanas han permanecido concentradas exclusivamente en esa zona. De momento, no ha habido indicios de una expansión hacia territorio ucraniano, movimiento que, en todo caso, requeriría la aprobación directa de Kim Jong-un y Vladímir Putin, según los mismos informes británicos.
Mientras tanto, desde Seúl, el Ejército surcoreano ha estimado que unas cuatro mil bajas corresponden al total de soldados desplegados por Corea del Norte el año pasado, y ha añadido que, en los primeros dos meses de este año, Pyongyang habría enviado otros tres mil soldados adicionales a territorio ruso.
El involucramiento militar de Corea del Norte en la guerra ha generado preocupación en la región y más allá. No solo por la magnitud de las bajas, sino también por el impacto político y estratégico de una participación directa en un conflicto que sigue sin mostrar señales de resolución a corto plazo. La situación en Kursk refleja, además, cómo se intensifica la guerra con la participación de aliados que no pertenecen al teatro original del conflicto, ampliando así tanto su escala como sus implicancias.







