El G7 endurece su postura contra Rusia y China

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Los ministros de Relaciones Exteriores del G7 cerraron su reunión en La Malbaie, Canadá, con un firme pronunciamiento contra las acciones marítimas de China y una advertencia a Rusia sobre nuevas sanciones si no accede a un alto el fuego inmediato y en «términos equitativos» con Ucrania.

El encuentro se produjo en un momento crucial para la estabilidad de Ucrania y puso a prueba la unidad de las principales democracias industrializadas del mundo, que han promovido valores compartidos como la democracia, el estado de derecho y los derechos humanos. La cumbre también fue significativa en el contexto de la reciente vuelta al poder del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuya afinidad con el mandatario ruso, Vladímir Putin, y sus amenazas comerciales han generado tensiones con los otros miembros del bloque.

A pesar de estas diferencias, los ministros lograron reafirmar su «apoyo inquebrantable» a la independencia y libertad de Ucrania. Además, respaldaron una propuesta de alto el fuego impulsada por Estados Unidos, que busca poner fin a la invasión rusa iniciada hace tres años. En el comunicado final, los diplomáticos también condenaron a China, Irán y Corea del Norte por su apoyo a Rusia en el conflicto.

El canciller japonés Takeshi Iwaya subrayó la importancia del involucramiento estadounidense en el proceso de paz para Ucrania, señalando que el desenlace de la guerra tendrá repercusiones en la región del Indo-Pacífico y más allá. Insistió en que la seguridad en Europa y el Atlántico Norte está estrechamente vinculada con la de Asia y el Pacífico, destacando la necesidad de evitar que el proceso de paz sirva como un precedente peligroso para otras regiones.

El G7 emitió su declaración luego de que Ucrania anunciara su disposición a aceptar un cese al fuego de 30 días, siguiendo la propuesta de la administración estadounidense. La medida fue precedida por negociaciones entre representantes de Washington y Kiev en Arabia Saudita, donde se acordó reanudar el suministro de ayuda militar e inteligencia a Ucrania. Esta asistencia había sido suspendida temporalmente tras un tenso encuentro entre Trump y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en la Casa Blanca.

Además de la cuestión ucraniana, el G7 reiteró su «grave preocupación» por las actividades de China en el mar de China Oriental y el mar de China Meridional. El grupo denunció los intentos de Pekín de modificar el statu quo mediante la fuerza y la coerción, especialmente en sus disputas territoriales con Filipinas y Vietnam. En este sentido, los ministros expresaron inquietud por las maniobras marítimas peligrosas que han puesto en riesgo a embarcaciones de esos países del sudeste asiático.

El comunicado conjunto incluyó una declaración sobre seguridad y prosperidad marítima, con un tono aún más crítico hacia China. En el texto, el G7 condenó las «acciones ilícitas, provocadoras y coercitivas» de Pekín, haciendo referencia a la construcción de islas artificiales y su militarización con fines estratégicos.

La ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Mélanie Joly, quien ofició como anfitriona del evento, destacó que el encuentro permitió reforzar la unidad del G7 en diversos temas de relevancia global. Subrayó que la situación en Ucrania fue una de las cuestiones clave abordadas y aseguró que el bloque está a la espera de la respuesta de Rusia ante la propuesta de alto el fuego. Aunque el comunicado del G7 instó a Moscú a aceptar el cese de hostilidades en términos equitativos, evitó el lenguaje más contundente que el grupo había utilizado en años anteriores para condenar la invasión rusa.

Putin, en su primera reacción pública a la iniciativa estadounidense, manifestó su disposición a considerarla, aunque advirtió que aún existen muchos asuntos pendientes por resolver. Sus declaraciones sugieren que el Kremlin no pondrá fin a la guerra sin establecer ciertas condiciones.

El G7, alineado con la postura estadounidense, evitó exigir un cese inmediato e incondicional de las hostilidades. Ucrania, por su parte, continúa buscando garantías de seguridad para su futuro, pero Trump ha mostrado escepticismo ante estos pedidos. Mientras que algunos países europeos han impulsado un esquema de respaldo para Ucrania, la declaración final del G7 se limitó a destacar la necesidad de contar con «arreglos de seguridad sólidos y creíbles».

Durante su estadía en Canadá, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, evitó dar una conferencia de prensa y solo ofreció declaraciones a un grupo reducido de periodistas. En sus comunicados públicos, no expresó críticas abiertas a Rusia y se limitó a resaltar la importancia de la cooperación entre los países del G7 para alcanzar una solución rápida y duradera al conflicto.

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