Decenas de miles huyen de Tirah ante el temor de una ofensiva militar en Pakistán

Pakistán

Más de setenta mil personas, en su mayoría mujeres y niños, abandonaron en las últimas semanas la región montañosa de Tirah, en el noroeste de Pakistán, ante el temor de una posible operación militar contra el Talibán pakistaní. El desplazamiento, que afecta a una zona fronteriza con Afganistán, expuso una profunda brecha entre el gobierno central, las autoridades provinciales y la población local, que denuncia vivir en un clima de miedo e incertidumbre.

Mientras los habitantes continúan llegando a localidades vecinas como Bara, el ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Mohammad Asif, negó públicamente que exista un operativo militar en marcha o en preparación en Tirah, situada en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa. En una conferencia de prensa en Islamabad, el funcionario atribuyó el éxodo a las duras condiciones climáticas y no a acciones del ejército. Sin embargo, sus declaraciones contrastan con el relato de residentes y dirigentes locales, que sostienen que la huida comenzó tras advertencias difundidas por altavoces de mezquitas, que instaban a evacuar antes de una eventual escalada del conflicto.

El recuerdo de desplazamientos anteriores pesa sobre la región. Meses atrás, una operación militar contra el Talibán pakistaní en el distrito de Bajaur provocó el desplazamiento de cientos de miles de personas, un antecedente que alimentó el temor en Tirah. Además, las autoridades reconocen que combatientes del Tehrik e Taliban Pakistan, grupo fortalecido desde el regreso de los talibanes al poder en Afganistán, cruzaron la frontera y se refugiaron en áreas habitadas, lo que incrementó el riesgo para la población civil.

Desde el gobierno provincial, las críticas se intensificaron. Un portavoz de Khyber Pakhtunkhwa responsabilizó al Ejecutivo federal por la situación de los desplazados y acusó a Islamabad de retractarse de posiciones previas. En la misma línea, el jefe de gobierno provincial, Suhail Afridi, aliado político del ex primer ministro Imran Khan, advirtió que no permitirá una operación militar a gran escala en Tirah, profundizando la tensión institucional.

En el terreno, la situación humanitaria se vuelve cada día más compleja. Las autoridades locales registraron hasta ahora unas diez mil familias desplazadas, mientras se amplió el plazo de inscripción para acceder a asistencia estatal. En escuelas y edificios públicos de Bara, cientos de personas esperan ser registradas, en medio de quejas por la lentitud del proceso y la escasez de recursos.

Los testimonios reflejan la gravedad del escenario. Zar Badshah, un residente que huyó junto a su esposa y sus hijos, relató que proyectiles de mortero impactaron en su aldea, causando víctimas civiles. Según explicó, líderes comunitarios aconsejaron abandonar la zona ante el deterioro de la seguridad. Otros desplazados mencionaron la falta de alimentos, agravada por intensas nevadas, como un factor decisivo para dejar sus hogares. Miembros de la minoría sij también se sumaron al éxodo, alertando sobre el aislamiento creciente de la región.

Tirah ya había quedado en el centro de la atención nacional tras una explosión ocurrida meses atrás en un complejo vinculado, según las autoridades, a actividades militantes. Aunque el gobierno aseguró que las víctimas eran combatientes, líderes locales insistieron en que también murieron civiles. Hoy, ese antecedente refuerza el temor de una población atrapada entre los grupos armados y las fuerzas de seguridad, a la espera de poder regresar a sus hogares cuando la situación se estabilice.

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