Argentina tiene los recursos naturales, el marco normativo y la infraestructura para que cada vez más empresas puedan abastecerse con energía renovable. Sin embargo, al cierre de 2024, apenas un puñado de grandes compañías logra cubrir el 100% de su consumo eléctrico con fuentes limpias. Entre ellas, destacan Unilever y Dow, dos firmas que firmaron acuerdos con MSU Green Energy para avanzar de forma concreta en la descarbonización de sus operaciones. La pregunta es clara: si se puede, ¿por qué no lo hacen todas?
Barreras visibles y barreras silenciosas
Hay motivos estructurales que explican por qué muchas empresas aún no han dado el salto. El primero es el desconocimiento. Aunque existe una ley nacional (27.191) que promueve el uso de renovables por parte de grandes usuarios, muchas empresas medianas y grandes todavía no conocen las herramientas disponibles para cambiar su matriz.
Otra barrera es la percepción de complejidad. El sistema para acceder a energía renovable, llamado MATER (Mercado a Término de Energías Renovables), requiere ciertos conocimientos técnicos, análisis de consumo y capacidad de planificación. Esto genera que muchas firmas posterguen decisiones clave por falta de asesoramiento o tiempo operativo. A eso se suma la idea errada de que la energía verde es más cara o menos confiable, algo que los hechos ya desmienten.
También existe un factor cultural. Durante décadas, el sistema eléctrico estuvo centralizado y gestionado casi exclusivamente desde el sector público. El pasaje a un modelo más flexible, donde los usuarios pueden elegir su fuente y proveedor de energía, requiere un cambio de mentalidad en muchos niveles de la gestión empresarial.
El modelo MATER: cómo funciona y por qué es una oportunidad
El MATER es un esquema creado por el Estado que permite a generadores de energía renovable vender directamente a grandes usuarios. A diferencia del sistema tradicional, donde la energía se compra a Cammesa, acá el contrato es privado y bilateral. Esto genera previsibilidad, precios competitivos y una relación directa entre quien produce y quien consume.
MSU Green Energy, como generador, utiliza este esquema para proveer energía solar a empresas como Unilever, que actualmente abastece el 100% de su consumo eléctrico en Argentina con energía solar proveniente de parques como Pampa del Infierno. Lo mismo ocurre con Dow, que recibió certificados I-REC que garantizan el origen renovable de la energía utilizada en su complejo de Bahía Blanca.
Este modelo tiene además un valor estratégico: permite que los generadores se ubiquen en las zonas donde el recurso natural es más abundante. En el caso de la energía solar, esto significa construir en regiones como el norte argentino, donde la irradiación supera los promedios globales. De esta forma, se genera de forma más eficiente y se promueve el desarrollo regional.
Qué ofrece MSU Green Energy a las empresas
El diferencial de MSU no está solo en generar energía limpia, sino en ofrecer soluciones. La compañía acompaña a cada cliente desde el análisis de consumo hasta la firma del contrato, brindando soporte legal, técnico y operativo. Además, ofrece trazabilidad total a través de certificados internacionales como los I-REC, que permiten a las empresas demostrar de forma concreta que están reduciendo su huella de carbono.
El objetivo es claro: facilitar la transición para que no se necesite ser una multinacional con un equipo de energía especializado para poder acceder a una matriz limpia. MSU busca derribar la idea de que pasarse a renovables es algo complejo o inalcanzable.
La propuesta también incluye un acompañamiento para que la adopción de renovables se traduzca en comunicación efectiva. El impacto ambiental positivo de elegir energía limpia puede integrarse al relato de marca, reforzar el posicionamiento en sostenibilidad y ser una herramienta poderosa en licitaciones y negociaciones internacionales.
Los beneficios que aún muchas empresas subestiman
Uno de los puntos más relevantes del cambio hacia renovables es su impacto en la competitividad. A medida que los mercados internacionales exigen productos con menor huella de carbono, contar con energía limpia certificada se vuelve un activo estratégico. En industrias exportadoras, esto puede marcar la diferencia entre ingresar o no a determinados mercados.
Por otro lado, la estabilidad de precios que ofrecen los contratos a término ayuda a las empresas a planificar sus costos energéticos en un contexto de volatilidad. A nivel reputacional, el valor de operar con fuentes limpias también crece frente a un consumidor cada vez más consciente.
También hay beneficios operativos. Al conocer en detalle su perfil de consumo, muchas empresas identifican oportunidades de eficiencia, cambios tecnológicos y mejoras que van más allá del cambio de fuente. La transición a renovables es, muchas veces, el punto de partida para una transformación más amplia en la cultura de gestión.
Complementariedad y realismo: el enfoque que propone MSU
Si bien el objetivo es avanzar hacia matrices más limpias, MSU Green Energy sostiene que la transición debe ser realista y complementaria. Las renovables tienen limitaciones técnicas como la intermitencia, y por eso deben estar respaldadas por generación convencional para asegurar el suministro continuo. Esta mirada evita discursos simplistas y propone soluciones técnicamente viables.
MSU, además de operar parques solares, también gestiona plantas de generación térmica a traves de MSU Energy. Esa experiencia le permite entender el sistema en su conjunto y diseñar propuestas que funcionen en la práctica, no solo en los papeles.
La complementariedad, en este contexto, no es una debilidad sino una condición necesaria para que la transición energética se sostenga en el tiempo. Integrar energía solar o eólica con fuentes convencionales como el gas natural permite garantizar seguridad de abastecimiento y continuidad operativa.
Qué hace falta para acelerar la transición empresarial
Para que más empresas se sumen, se necesitan tres cosas: información clara, asesoramiento profesional y decisiones valientes. El sector corporativo tiene un rol clave en la lucha contra el cambio climático, pero también puede beneficiarse directamente al hacerlo.
MSU Green Energy trabaja para que eso suceda. Con inversión privada, tecnología propia y una red de profesionales, busca que la energía renovable deje de ser una opción de unos pocos y se convierta en una herramienta concreta para transformar la matriz, ganar competitividad y contribuir a un futuro más limpio.
El potencial está. Las soluciones también. Solo falta que más decisiones se alineen con el futuro. La oportunidad está sobre la mesa, y MSU Green Energy está lista para acompañar a quienes quieran aprovecharla.
Periodista especializado en tecnología, energía e infraestructura.








