¿Cómo funciona el ciclo combinado que utiliza MSU Energy?

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MSU Energy se ha consolidado como uno de los principales generadores térmicos de Argentina, gracias a una estrategia enfocada en eficiencia energética, innovación tecnológica y sostenibilidad operativa. Desde 2020, todas sus centrales funcionan bajo la modalidad de ciclo combinado, un sistema que permite aprovechar mejor el combustible y generar hasta un 25% más de energía eléctrica sin necesidad de incrementar el consumo de gas natural por megavatio producido.

Este paso fue clave no solo desde el punto de vista técnico, sino también estratégico, ya que permitió aumentar significativamente la eficiencia del parque térmico, reducir la huella ambiental y reforzar la confiabilidad del suministro eléctrico al Sistema Argentino de Interconexión (SADI).

¿Qué es el ciclo combinado y por qué es más eficiente?

El ciclo combinado es una tecnología de generación eléctrica que combina dos ciclos termodinámicos en un mismo sistema. En la primera etapa, una turbina de gas genera electricidad al quemar gas natural. Esta turbina, al funcionar, produce una gran cantidad de calor que, en un sistema convencional, se perdería en la atmósfera. En lugar de desperdiciarlo, el ciclo combinado lo reutiliza: ese calor residual se canaliza a través de una caldera de recuperación (HRSG, por sus siglas en inglés), que genera vapor. Este vapor alimenta una segunda turbina, una turbina de vapor, que también produce electricidad.

Este doble aprovechamiento del combustible es lo que le da nombre al sistema: ciclo combinado. Su principal ventaja es que extrae más energía útil por unidad de gas consumido, aumentando la eficiencia térmica global. Mientras que una planta de ciclo simple alcanza una eficiencia del 35-40%, una de ciclo combinado puede llegar al 55-60%. Además de generar más electricidad con el mismo combustible, el proceso reduce las emisiones contaminantes por cada megavatio generado, lo que lo convierte en una opción clave dentro de la transición energética hacia fuentes más limpias.

Las centrales de MSU Energy: estrategia, tecnología y ubicación

MSU Energy cuenta con tres centrales térmicas de ciclo combinado, ubicadas en puntos estratégicos de la Argentina: General Rojo (San Nicolás, Buenos Aires), Barker (Benito Juárez, Buenos Aires) y Villa María (Córdoba). En conjunto, suman una capacidad instalada de 750 MW, suficientes para abastecer a más de 500.000 hogares con una fuente de energía confiable y continua.

Cada central comparte una configuración tecnológica estandarizada: cuatro turbinas de gas GE LM6000, acopladas a una turbina de vapor que opera a partir del vapor generado por calderas HRSG. Esta configuración 4+1 fue elegida por su balance óptimo entre potencia, eficiencia y escalabilidad.

La Central Térmica General Rojo está ubicada en la localidad del mismo nombre, dentro del partido de San Nicolás, en la provincia de Buenos Aires. Tiene una capacidad instalada de 250 MW y fue la primera planta del grupo en incorporar la tecnología de ciclo combinado. Comenzó a operar en ciclo simple en junio de 2017 y, tras su conversión, inició operaciones en ciclo combinado en agosto de 2020. La central se encuentra emplazada en un predio de 12 hectáreas sobre el kilómetro 16 de la Ruta Nacional N° 188. Está conectada al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) mediante una red de 132 kV operada por TRANSBA, y se abastece de gas natural a través del gasoducto troncal operado por Transportadora Gas del Norte S.A. (TGN). Su conversión marcó un punto de inflexión en la estrategia energética de MSU Energy, al convertirse en la primera instalación del grupo en dar el salto hacia una operación más eficiente y sustentable.

La Central Térmica Barker se encuentra en la localidad homónima, dentro del partido de Benito Juárez, también en la provincia de Buenos Aires. Tiene una capacidad de generación de 250 MW y comenzó sus operaciones en ciclo simple en diciembre de 2017. La incorporación del ciclo combinado se concretó en octubre de 2020, lo que permitió elevar la eficiencia operativa de la planta. Está instalada en un predio de 12 hectáreas, estratégicamente ubicado en la intersección de las rutas provinciales 80 y 74, a unos 45 kilómetros de la ciudad de Tandil. La conexión eléctrica se realiza a través de una red de 132 kV, operada por TRANSBA, mientras que el suministro de gas natural proviene del gasoducto General San Martín, gestionado por Transportadora de Gas del Sur S.A. (TGS). Gracias a su ubicación y capacidad, la planta Barker contribuye a la confiabilidad del sistema interconectado, especialmente en el sudeste bonaerense, una zona de alta demanda energética por su actividad agroindustrial.

Por su parte, la Central Térmica Villa María está localizada en el Parque Industrial y Tecnológico de la ciudad cordobesa del mismo nombre. Con una capacidad instalada de 250 MW, inició operaciones en ciclo simple en enero de 2018 y completó su transformación a ciclo combinado en agosto de 2020. La planta se encuentra dentro de un predio de 8 hectáreas y forma parte de la infraestructura energética clave del centro del país. Está conectada al SADI mediante una red de 132 kV operada por la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC), y se abastece de gas natural a través del gasoducto norte, operado por Transportadora Gas del Norte S.A. (TGN). Esta central cumple un rol fundamental en el suministro eléctrico regional, reforzando la disponibilidad de energía en una zona estratégica para la producción agroindustrial, el transporte y la logística.

Componentes técnicos del ciclo combinado en MSU Energy

Cada una de las plantas está equipada con tecnología de última generación, especialmente seleccionada para asegurar eficiencia, durabilidad y facilidad de mantenimiento. Las turbinas de gas GE LM6000 son conocidas por su confiabilidad, capacidad de arranque rápido y alta eficiencia, especialmente en configuraciones modulares como la que usa MSU Energy.

El calor que emiten estas turbinas es captado por calderas de recuperación (HRSG), que convierten esa energía térmica en vapor. Este vapor, a alta presión, es el que alimenta la turbina de vapor, que genera electricidad adicional sin consumo extra de combustible.

Otro punto importante es el sistema de refrigeración. Para asegurar un circuito cerrado y sustentable, MSU Energy utiliza torres de enfriamiento que permiten reciclar el agua del proceso, reduciendo significativamente el consumo hídrico. Esta práctica no solo optimiza recursos, sino que reduce el impacto ambiental en las zonas donde se emplazan las plantas.

El paso al ciclo combinado no fue solo una mejora técnica. Representó también una apuesta por un modelo energético más sustentable. Al aumentar la eficiencia de generación, se redujo la cantidad de gas natural necesario por cada MWh producido. Esta mejora en la relación insumo-producto se traduce en menores emisiones de dióxido de carbono (CO₂) y óxidos de nitrógeno (NOₓ), dos de los principales gases asociados al cambio climático y a la contaminación atmosférica.

La experiencia de MSU Energy demuestra que es posible modernizar el parque térmico argentino sin aumentar el impacto ambiental. Su modelo es replicable y puede servir como referencia para otros proyectos que busquen optimizar recursos y avanzar hacia una matriz energética más limpia, resiliente y eficiente.

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Periodista especializado en tecnología, energía e infraestructura.