Japón advierte que no aceptará concesiones apresuradas en las negociaciones arancelarias con EE. UU.

Japón concesiones

El primer ministro de Japón, Shigeru Ishiba, afirmó este lunes que su país no hará concesiones con el único fin de cerrar rápidamente las negociaciones arancelarias con Estados Unidos. En una sesión parlamentaria, subrayó la importancia de que ambas naciones, aliadas desde hace décadas, busquen vías de cooperación antes que medidas punitivas.

En respuesta a las recientes decisiones del presidente estadounidense Donald Trump, que incluyen un aumento de los aranceles sobre automóviles, acero y aluminio, Ishiba descartó por el momento la posibilidad de aplicar aranceles de represalia, aunque admitió que esa opción no ha sido eliminada por completo. “No creo que los aranceles retaliatorios estén en línea con los intereses nacionales, especialmente cuando estamos enfrentando una fuerte presión inflacionaria por el alza en los precios de la energía y los alimentos”, sostuvo.

A pesar de su postura prudente, Japón ha expresado preocupación por la legalidad de los aranceles estadounidenses en el marco de las normas de la Organización Mundial del Comercio. Las medidas adoptadas por Washington también han encendido alarmas por su potencial impacto en la inflación y el crecimiento económico de ese país.

Las declaraciones de Ishiba se producen días antes del inicio de conversaciones ministeriales entre ambos países. Japón estará representado por el ministro de Revitalización Económica, Ryosei Akazawa, quien viajará a Estados Unidos esta semana para encabezar las negociaciones. Akazawa ya adelantó que los temas relacionados con las divisas no serán abordados en estas conversaciones, sino que quedarán en manos de los responsables financieros de ambos gobiernos.

“Nos enfocaremos en lo que sea más apropiado y eficaz para los intereses de Japón”, aseguró Akazawa durante su intervención en la Comisión de Presupuestos de la Cámara de Representantes. Consultado sobre la posibilidad de que EE. UU. utilice la política cambiaria como herramienta de presión, Akazawa reiteró que esas discusiones deben mantenerse entre el ministro de Finanzas japonés, Katsunobu Kato, y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent.

Desde Washington, Bessent se mostró dispuesto a avanzar en un diálogo “productivo” sobre aranceles, barreras no arancelarias, divisas y subsidios gubernamentales. En Japón, sin embargo, persiste el temor de que se busque reeditar un escenario similar al del Acuerdo Plaza de 1985, que llevó a una apreciación significativa del yen.

Actualmente, el 24 por ciento del arancel “recíproco” impuesto por EE. UU. sobre productos japoneses ha sido suspendido por 90 días, aunque sigue vigente un arancel base del 10 %, además de los gravámenes específicos sobre sectores clave.

Ishiba reiteró su compromiso de negociar sin apresuramientos y con una visión estratégica, mientras crece la expectativa en Tokio por el rumbo que tomará esta nueva ronda de negociaciones bilaterales.

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