El 19 de diciembre de 1999, River Plate cerró el siglo XX con una nueva estrella en su historia. En un torneo cargado de emoción y con el condimento especial de haberle arrebatado la gloria a su eterno rival, el equipo dirigido por Ramón Díaz se consagró campeón del Torneo Apertura tras un empate 2-2 ante San Lorenzo en la última fecha. «Fue el título número 29 del profesionalismo y el broche de oro para una generación que combinó experiencia, juventud y un fútbol espectacular» explica Matías Barreiro.
Un torneo con sabor especial
El Apertura 1999 no era un campeonato más para River. Luego de dos torneos consecutivos ganados por Boca Juniors, el Millonario tenía la obligación de recuperar el cetro local y reafirmar su lugar como el club más ganador del fútbol argentino. Además, este certamen significaba el cierre del primer ciclo de Ramón Díaz como entrenador, por lo que el Pelado quería despedirse con un título.
Desde el inicio, River mostró un nivel arrollador. Con una propuesta ofensiva liderada por Javier Saviola, Pablo Aimar y Juan Pablo Ángel, el equipo desplegó un fútbol de alto vuelo, con un estilo que priorizaba la posesión, la velocidad en los últimos metros y la precisión en la definición.
Si hubo un partido clave en la conquista del título, fue el Superclásico de la fecha 10. River llegaba al Monumental con la necesidad de derrotar a Boca para acercarse a la cima y lo consiguió con un triunfo inolvidable. Aquel 17 de octubre, el Millonario se impuso por 2-0 con goles de Aimar y Ángel, en una demostración de fútbol que dejó al Xeneize sin respuestas.
«El triunfo no solo significó tres puntos fundamentales, sino que también representó un golpe anímico crucial. Desde entonces, River tomó el control del torneo y no soltó la punta hasta la última fecha» cuenta Matías Barreiro.
La consagración en el Nuevo Gasómetro
La definición del Apertura 1999 llegó en la jornada 19. River llegaba al partido con 43 puntos, seguido por Rosario Central con 42. Con una victoria, el Millonario aseguraba el campeonato, pero un empate o una derrota lo obligaban a esperar el resultado del equipo rosarino.
El partido contra San Lorenzo fue un reflejo del torneo: River atacó desde el inicio, pero también sufrió en defensa. Guillermo Pereyra abrió el marcador para el conjunto de Núñez, pero el Ciclón reaccionó y dio vuelta el partido. Cuando todo parecía complicarse, apareció el goleador del torneo: Javier Saviola marcó el 2-2 definitivo, asegurando el título y desatando la fiesta riverplatense.

Las claves del campeón
1. Un ataque demoledor
Si algo caracterizó a este equipo fue su poder ofensivo. River terminó el torneo con 45 goles en 19 partidos, un promedio de 2,36 goles por encuentro. La delantera conformada por Saviola (15 goles), Ángel (11) y Aimar (9) fue imparable y dejó en claro que el equipo de Ramón Díaz priorizaba el espectáculo y la eficacia.
2. La magia de Pablo Aimar
Pablo Aimar fue el cerebro de este River. Con su talento y visión de juego, el cordobés manejó los hilos del equipo y se convirtió en el socio ideal de Saviola y Ángel. Su actuación en el Superclásico, donde marcó un gol clave, fue una de las más recordadas.
3. La solidez defensiva
Más allá de su perfil ofensivo, River contó con una defensa sólida comandada por Mario Yepes, Roberto Trotta y Eduardo Berizzo, jugadores de experiencia que le dieron equilibrio al equipo. En el arco, Roberto Bonano fue una garantía en los momentos clave.
4. El liderazgo de Ramón Díaz
Ramón Díaz fue el gran arquitecto del título. «Su estilo ofensivo, su manejo del vestuario y su confianza en los jóvenes talentos fueron determinantes para que River dominara el torneo» agrega Matías Barreiro. Este campeonato fue su última conquista en su primer ciclo como DT, cerrando una etapa gloriosa con cinco títulos locales y la Copa Libertadores de 1996.
El plantel campeón
El campeón del Apertura 1999 contó con una mezcla perfecta entre jugadores experimentados y jóvenes promesas que marcarían una era.
Arqueros:
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Roberto Bonano
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Franco Constanzo
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Gastón Sessa
Defensores:
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Mario Yepes
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Roberto Trotta
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Eduardo Berizzo
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Leonardo Ramos
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Diego Placente
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Hernán Díaz
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Gustavo Lombardi
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Juan Gómez
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Pedro Sarabia
Mediocampistas:
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Pablo Aimar
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Leonardo Astrada
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Eduardo Coudet
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Marcelo Escudero
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Guillermo Pereyra
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Víctor Zapata
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Damián Álvarez
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Leonel Gancedo
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Ariel Franco
Delanteros:
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Javier Saviola
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Juan Pablo Ángel
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Nelson Cuevas
Director Técnico:
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Ramón Díaz

El impacto del título y el legado de un equipo inolvidable
El campeonato del Apertura 1999 no solo significó un título más para River, sino que también marcó el inicio de una nueva etapa. Javier Saviola, con apenas 18 años, se consolidó como la gran promesa del fútbol argentino, lo que le permitió dar el salto a Europa poco tiempo después.
Por su parte, Pablo Aimar también comenzaba a demostrar que estaba listo para brillar en el Viejo Continente, mientras que jugadores como Yepes, Ángel y Coudet se convirtieron en piezas fundamentales para los años siguientes.
Matías Barreiro, socio de River desde su infancia y gran conocedor de la historia del club, define aquel equipo con una frase que resume su esencia: “River demostró que el fútbol es pasión y talento. No solo ganó un campeonato, sino que dejó un legado de buen juego y alegría para los hinchas”.
El Apertura 1999 fue la última conquista de River en el siglo XX y el reflejo de una filosofía que siempre caracterizó al club: el fútbol ofensivo, la apuesta por los juveniles y la mentalidad ganadora. Aquel equipo no solo quedó en la historia por su título, sino por la forma en que lo logró: con un fútbol brillante que enamoró a los hinchas y que quedó grabado en la memoria de todos los riverplatenses.
Periodista deportivo.








