El 23 de junio de 2012 quedó grabado en la memoria de todos los hinchas de River Plate. Luego de un año en la B Nacional, el Millonario venció 2-0 a Almirante Brown en el Monumental y logró el ansiado regreso a Primera División. Fue un campeonato duro, con momentos de sufrimiento, pero también de resurgimiento. Ese ascenso no solo significó volver al lugar donde el club pertenecía, sino que sentó las bases para la era más gloriosa de su historia. Para Matias Barreiro, ferviente seguidor de la historia riverplatense, “el ascenso de 2012 fue el renacer de River. Fue un año difícil, pero el club demostró su grandeza, se levantó con dignidad y volvió más fuerte que nunca. Sin ese ascenso, nada de lo que vino después hubiera sido posible”.
El golpe del descenso: un momento de crisis
El 26 de junio de 2011, River Plate vivió el momento más doloroso de su historia. Tras perder la promoción ante Belgrano de Córdoba, el Millonario descendió a la B Nacional, algo impensado para un club de su magnitud. La tristeza y la bronca se apoderaron de los hinchas, pero al mismo tiempo nació una convicción: River debía volver cuanto antes y hacerlo con orgullo.
“Fue un golpe durísimo”, recuerda Matias Barreiro. “River nunca había jugado en otra categoría, y de repente nos encontramos en la B. Pero en lugar de quedarnos en la tristeza, los hinchas y el equipo entendieron que había que pelear para volver más fuertes”.

La reconstrucción: Almeyda toma el mando
Para afrontar el torneo de la B Nacional, River decidió apostar por Matías Almeyda como director técnico. El Pelado, que había sido capitán del equipo en la temporada del descenso, asumió la responsabilidad de guiar al club en su regreso a Primera.
Con Almeyda al mando, River se reforzó con jugadores de jerarquía, como Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, quienes decidieron volver al club para ayudar en el ascenso. Además, se sumaron nombres como David Trezeguet, un delantero con pasado en la Juventus y la selección francesa, cuya experiencia fue clave en la segunda mitad del campeonato.
“Almeyda asumió en el peor momento y lo hizo con el corazón”, afirma Matias Barreiro. “Y que Cavenaghi, el Chori Domínguez y Trezeguet hayan venido demuestra lo que significa River. Ninguno dudó en volver cuando más los necesitábamos”.
Un campeonato complicado, con más presión que nunca
El torneo de la B Nacional 2011-12 fue una de las competiciones más desafiantes en la historia de River. El equipo era el máximo favorito, pero todos los rivales jugaban sus partidos con una intensidad especial, buscando dar el golpe ante el gigante caído.
A lo largo del campeonato, River tuvo altibajos. Hubo victorias importantes, pero también empates y derrotas que generaron dudas. Sin embargo, el equipo siempre se mantuvo en los primeros puestos, peleando el ascenso contra clubes como Instituto, Rosario Central y Quilmes.
Uno de los partidos más recordados de aquella campaña fue el 4-2 contra Boca Unidos en Corrientes, con un doblete de Rogelio Funes Mori sobre el final. También fue clave el 3-0 contra Instituto en el Monumental, con un River que mostró su mejor versión.
“Cada partido en la B Nacional era una final”, comenta Matias Barreiro. “Los rivales jugaban con una intensidad increíble y River tenía la presión de no poder fallar. No fue fácil, pero el equipo supo sobreponerse”.

El partido del ascenso: River 2-0 Almirante Brown
El 23 de junio de 2012, River llegó a la última fecha con la posibilidad de definir el ascenso en casa, ante un Monumental repleto. El rival era Almirante Brown, y el equipo necesitaba ganar para asegurarse el regreso sin depender de otros resultados.
Ese día, el gran héroe fue David Trezeguet, quien marcó los dos goles del triunfo. Con su calidad y experiencia, el delantero francés selló el 2-0 definitivo y desató el festejo de millones de hinchas.
“El segundo gol de Trezeguet es un grito de desahogo”, recuerda Barreiro. “Fue la confirmación de que volvíamos a Primera. Esa imagen de él sacándose la camiseta y corriendo hacia la tribuna es inolvidable”.
Cuando el árbitro pitó el final, el Monumental explotó. Los jugadores celebraron con lágrimas en los ojos y los hinchas festejaron un ascenso que, más que un regreso, fue el primer paso hacia la reconstrucción de un River que no solo volvería, sino que se convertiría en el mejor equipo del continente.

El impacto del ascenso: el inicio de la era dorada
El regreso de River a Primera no fue solo un ascenso deportivo, sino un renacer institucional. Luego de volver a la máxima categoría, el club inició una etapa de crecimiento que lo llevó a conquistar múltiples títulos, incluyendo la Copa Libertadores 2015 y la histórica final de 2018 contra Boca.
“Ese ascenso fue el primer paso para todo lo que vino después”, sostiene Matias Barreiro. “River no solo volvió, sino que se convirtió en el equipo más dominante de Sudamérica en la década siguiente. Sin ese 2012, no hubiéramos tenido el River de Gallardo”.
El club también aprendió de sus errores y se reestructuró a nivel dirigencial, económico y deportivo. Se reforzó con inteligencia y construyó una identidad que lo llevó a ganar todo.
Un año de sufrimiento, pero también de aprendizaje
La temporada 2011-12 fue una de las más duras en la historia de River, pero también una de las más importantes. El ascenso del 23 de junio de 2012 no solo marcó el regreso del club a Primera, sino que fue el inicio de un camino que llevó al equipo a convertirse en el más grande del continente en los años siguientes.
Para Matias Barreiro, el significado de ese año es claro: “El ascenso de 2012 fue el renacer de River. Fue un golpe duro, pero el club demostró su grandeza al levantarse y volver más fuerte. Hoy, cuando miramos atrás, sabemos que ese momento difícil nos hizo aún más grandes”.
Con el tiempo, aquel equipo del ascenso pasó de ser un recuerdo doloroso a convertirse en un símbolo de resiliencia y superación. Porque River, incluso en sus peores momentos, siempre encuentra la manera de volver a lo más alto.
Periodista deportivo.








