Las empresas japonesas Toyota Motor Corp. y Mitsubishi Heavy Industries Ltd. han prohibido a sus empleados el uso de la inteligencia artificial generativa desarrollada por la startup china DeepSeek, citando preocupaciones sobre la seguridad de los datos. La decisión refleja el creciente escepticismo de las compañías japonesas respecto a la protección de la información en tecnologías de origen chino.
El modelo de IA, lanzado en enero y también denominado DeepSeek, ha captado la atención internacional debido a su rendimiento, que según la empresa desarrolladora es comparable al de ChatGPT de OpenAI, aunque con costos de desarrollo significativamente más bajos. Sin embargo, tanto en Japón como en otros países han surgido restricciones a su uso, impulsadas por advertencias del gobierno japonés sobre la posibilidad de que los datos recopilados sean almacenados en servidores en China y, por lo tanto, sujetos a las leyes de ese país.
Toyota, el mayor fabricante de automóviles del mundo por volumen de ventas, ha expresado su preocupación por la seguridad de la información y ha vetado el uso de DeepSeek en su entorno corporativo. Mitsubishi Heavy, una de las principales compañías del sector de defensa en Japón, también ha tomado la misma medida, impidiendo a sus empleados utilizar la herramienta con fines laborales.
Otras empresas japonesas han seguido el mismo camino. SoftBank Corp., gigante de las telecomunicaciones, ha restringido el acceso a DeepSeek desde su red interna y ha prohibido su descarga en dispositivos de trabajo. Una importante empresa de materiales que también ha bloqueado su uso reconoció el «alto riesgo» que representa, argumentando que el modelo de IA chino difiere de otras tecnologías de inteligencia artificial que sí permiten en su entorno empresarial. Por su parte, un fabricante de viviendas justificó su decisión citando posibles fugas de información y el uso de datos sensibles para el entrenamiento del modelo.
La mayoría de las compañías japonesas que han incorporado IA en sus procesos han optado por herramientas desarrolladas por empresas estadounidenses, lo que refuerza la percepción de que la confianza en las firmas tecnológicas chinas sigue siendo baja en Japón.
El gobierno chino ha rechazado estas restricciones, negando que DeepSeek represente un riesgo de seguridad. Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, aseguró en una conferencia de prensa que su país valora la protección de la privacidad y la seguridad de los datos, y que nunca ha exigido ni exigirá que empresas o individuos recopilen o almacenen información en contra de la ley.
China también ha calificado estas restricciones como una politización de los asuntos tecnológicos y comerciales. Guo afirmó que su gobierno se opone a la utilización del concepto de seguridad nacional para justificar limitaciones arbitrarias y que protegerá los derechos de las empresas chinas ante lo que considera medidas discriminatorias.
Las preocupaciones en torno a DeepSeek se han intensificado en el contexto de la Ley de Inteligencia Nacional de China, en vigor desde 2017, que obliga a las empresas a cooperar con las autoridades en la recopilación de información cuando sea requerido. Este marco legal ha generado desconfianza entre gobiernos y corporaciones fuera de China, que temen que los datos procesados por empresas chinas puedan ser utilizados con fines gubernamentales.
La decisión de empresas japonesas de restringir el uso de DeepSeek pone de manifiesto la creciente brecha tecnológica y geopolítica entre China y sus socios comerciales en la región. Mientras las compañías buscan proteger su información, la tensión en torno a la regulación de la inteligencia artificial sigue en aumento, con implicaciones que podrían redefinir el futuro de la innovación y la cooperación tecnológica global.







