En 2013, cuando el concepto de criptomonedas era una novedad relegada a nichos tecnológicos, un trío de emprendedores en Argentina vislumbró el potencial transformador de Bitcoin. Sebastián Serrano, Mugur Marculescu y Luciana Gruszeczka fundaron Ripio con la visión de democratizar el acceso a los activos digitales apostando a un mercado desconocido, especialmente en una región marcada por la inestabilidad económica y las limitaciones de los sistemas financieros tradicionales.
Lo que nació como una pequeña startup en Buenos Aires, hoy se ha convertido en una de las plataformas cripto más importantes de América Latina, con operaciones en ocho países y una base de más de 24 millones de usuarios. Esta trayectoria no solo refleja el crecimiento de una empresa, sino la consolidación de un actor clave en la transformación digital del sector financiero regional.
El camino de Ripio no ha estado exento de desafíos. En sus primeros años, la empresa tuvo que navegar un entorno regulatorio incierto, lidiar con la falta de educación sobre criptoactivos y construir una infraestructura tecnológica robusta desde cero. Sin embargo, su perseverancia dio frutos, y un punto de inflexión llegó en 2017, durante el auge de las criptomonedas. La empresa experimentó un crecimiento exponencial, poniendo a prueba su capacidad para escalar operaciones y mantener altos estándares de seguridad y servicio al cliente. Esta experiencia sentó las bases para su expansión.
La estrategia de internacionalización de Ripio comenzó en 2018 con su incursión en Brasil, un mercado clave en la región. Posteriormente, continuó con expansiones a México, Uruguay, Colombia, Chile, Estados Unidos y España. Cada mercado presentó particularidades regulatorias y culturales, pero Ripio logró adaptarse, fortaleciendo su reputación como una plataforma confiable y seria. Esta visión global, combinada con su enfoque en el desarrollo de equipos locales, le permitió consolidar su presencia en un ecosistema cada vez más competitivo
El reconocimiento de su modelo de negocio llegó en 2021, cuando completó una ronda de financiamiento Serie B de 37 millones de dólares, con la participación de grandes fondos de inversión y figuras influyentes como Marcos Galperín (Mercado Libre) y Martín Migoya (Globant). Esta inversión no solo inyectó capital, sino que validó la relevancia de Ripio como un actor central del ecosistema tecnológico latinoamericano.
Un ecosistema de servicios integrales
La fortaleza de Ripio radica en la diversificación de sus servicios. Su aplicación, Ripio App, va más allá de la simple compra y venta de criptomonedas, ofreciendo un ecosistema integral que atiende tanto a usuarios principiantes como a avanzados. La plataforma permite operar con más de 40 activos digitales, utilizar una tarjeta Visa prepaga internacional con cashback en cripto, y acceder a productos de ahorro e inversión basados en protocolos DeFi. Esta amplitud de oferta ha sido fundamental para consolidar su liderazgo y convertirse en la puerta de entrada para millones de personas al mundo cripto.
Sin embargo, uno de los motores de crecimiento más significativos de la compañía en los últimos años ha sido su vertical B2B, Ripio Business. Este segmento, que ya cuenta con la confianza de más de 2,000 empresas de diversos sectores, está diseñado para impulsar la adopción de la economía digital a nivel institucional. Ripio Business se estructura en dos unidades principales: Mesa OTC (Over-the-Counter) y Crypto as a Service.
El primero, Mesa OTC, facilita a individuos e instituciones la realización de operaciones de gran volumen con activos digitales. La demanda de este servicio ha crecido exponencialmente, impulsada por el uso de stablecoins para envíos internacionales y la incorporación de criptomonedas en balances corporativos como reserva de valor.
Por su parte, Crypto as a Service es una suite de productos tecnológicos que permite a bancos, fintechs y otras plataformas financieras integrar de manera ágil y segura la oferta de criptomonedas a sus productos y servicios. Mediante APIs, infraestructura de pagos y liquidez, Ripio se ha convertido en el socio tecnológico de referencia para aliados estratégicos de la talla de Mercado Pago (en Brasil, México y Chile), IOL Inversiones (Argentina) y OCA Blue (Uruguay), del grupo Itaú Unibanco Holding.
La evolución de Ripio Business demuestra que la empresa no solo busca atender al usuario final, sino que también se posiciona como un catalizador para la transformación de la industria financiera en su conjunto.

La seguridad como prioridad absoluta
En un sector donde la confianza es un activo invaluable, Ripio ha hecho de la seguridad uno de sus pilares fundamentales. La plataforma ha implementado múltiples capas de protección que incluyen tanto protocolos técnicos avanzados como procesos operativos rigurosos.
Ripio utiliza un sistema de almacenamiento en frío (cold storage) para la mayoría de los fondos de los usuarios, minimizando la exposición a ataques cibernéticos. Complementariamente, cuenta con el método de verificación PoR (Proof of Reserve), que permite a los usuarios verificar en tiempo real las reservas en custodia de la empresa, asegurando su solvencia y liquidez.
Adicionalmente, la plataforma emplea cifrado de grado bancario, autenticación de dos factores (2FA) y monitoreo continuo de transacciones para detectar actividades sospechosas. A nivel institucional, Ripio ha demostrado un compromiso proactivo con el cumplimiento regulatorio en cada país donde opera.
La empresa posee licencias y registros con entidades como la CNV y la UIF en Argentina, y ha obtenido certificaciones de seguridad reconocidas internacionalmente como SOC2 Type 2 e ISO 27001. A través de auditorías regulares y programas de recompensas por detección de vulnerabilidades, Ripio busca mantener la máxima transparencia y seguridad, legitimando así el uso de las criptomonedas en la región.
Para respaldar su compromiso, la organización ha sometido sus operaciones a auditorías de firmas de renombre como KPMG, EY y PwC en áreas clave como el cumplimiento, la integridad y la protección de datos.
Además, la compañía demuestra su participación activa en la gobernanza global a través de su membresía en el World Economic Forum y su rol como coautora en el Digital Currency Governance Consortium. Estos pasos reflejan una dedicación a contribuir al desarrollo de un marco regulatorio claro.
El futuro y los nuevos desafíos
El presente de Ripio es el de una empresa consolidada y reconocida a nivel global. En 2020, el Foro Económico Mundial la seleccionó como pionera tecnológica, una distinción que la posicionó como la única empresa latinoamericana de criptomonedas en recibir tal reconocimiento. Desde entonces, participa activamente en grupos de trabajo del WEF, lo que subraya su influencia y legitimidad.
De cara al futuro, la compañía se enfoca en seguir profundizando su desarrollo tecnológico y en la expansión de sus servicios institucionales. Un hito reciente ha sido la actualización de su blockchain, LaChain, que ha migrado hacia la red ZKsync. Este salto tecnológico, basado en pruebas de conocimiento cero, busca resolver las demandas de escalabilidad y seguridad, y posiciona a LaChain en el centro de la discusión sobre la adopción masiva de blockchain.
Con su integración en un ecosistema multicadena, LaChain busca consolidar un espacio regional que aborde los desafíos específicos de América Latina en materia de inclusión y soberanía financiera. La red apunta a facilitar el acceso a servicios descentralizados que permitan a las mayorías enfrentar problemáticas como la inflación, la necesidad de acceder a monedas fuertes y la ampliación de oportunidades de inversión.
El camino recorrido por Ripio demuestra que la región no solo consume innovación, sino que es capaz de producirla y exportarla a escala global. Al ser pionera en la democratización del acceso al mundo cripto y socio estratégico para la transformación digital de la industria financiera, Ripio se consolida como una de las principales protagonistas en el futuro de las finanzas en América Latina.













