Los principales aliados de Venezuela en la escena internacional condenan la operación militar ejecutada por Estados Unidos contra el país sudamericano, calificándola como una agresión inaceptable a la soberanía nacional y expresaron este sábado su rechazo categórico.
Rusia fue una de las primeras naciones en pronunciarse sobre los ataques. El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso manifestó su «profunda preocupación» y condenó enérgicamente lo que describió como un «acto de agresión armada» perpetrado por Washington contra Caracas.
«En la situación actual, es importante prevenir una mayor escalada y concentrarse en encontrar una salida a la situación a través del diálogo», señaló el ministerio en un comunicado oficial, instando a las partes involucradas a buscar una solución diplomática al conflicto.
Por su parte, Teherán adoptó un tono igualmente firme en su condena. El gobierno iraní calificó la acción militar estadounidense como «una flagrante violación de la soberanía nacional y la integridad territorial» de Venezuela, rechazando cualquier intervención externa en asuntos internos de naciones independientes.
Las autoridades iraníes fueron más allá al solicitar formalmente la intervención del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para detener lo que denominaron como «agresión ilegal», presionando a la comunidad internacional para que tome medidas contra lo que consideran una violación del derecho internacional.
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Cuba, histórico aliado del chavismo en la región, también sumó su voz al coro de condenas, aunque aún no se han precisado los términos exactos de su declaración oficial. La isla caribeña mantiene vínculos estrechos con Venezuela desde la época de Hugo Chávez y ha sido un respaldo constante del régimen de Nicolás Maduro.
Este frente de rechazo internacional evidencia las profundas divisiones geopolíticas que rodean el conflicto venezolano. Mientras Estados Unidos argumenta actuar en defensa de sus intereses de seguridad nacional y contra lo que describe como una dictadura, estas potencias ven la operación como una intervención unilateral que viola principios fundamentales del orden internacional.
La situación plantea interrogantes sobre posibles represalias diplomáticas o económicas que estos países podrían implementar contra Washington. Históricamente, Venezuela ha servido como punto de encuentro de intereses entre Rusia, Irán, Cuba y China en el hemisferio occidental, particularmente en su oposición a la influencia estadounidense en la región.
Resta por verse si otros actores internacionales se sumarán a estas condenas o si, por el contrario, algunos gobiernos expresarán respaldo tácito o explícito a la acción estadounidense. Lo cierto es que la crisis venezolana ha adquirido una nueva dimensión que trasciende las fronteras regionales y amenaza con generar tensiones en múltiples escenarios del tablero geopolítico mundial.
Colaboradora, especialista en Comunicación & Relaciones Internacionales.











