Cho Hyun, nominado como ministro de Asuntos Exteriores de Corea del Sur, aseguró este martes que uno de sus principales objetivos será facilitar el diálogo entre Corea del Norte y Estados Unidos, con el propósito de construir una paz duradera en la península coreana. En su primera declaración pública tras ser designado por el presidente Lee Jae Myung, Cho dejó claro que esa será una de las prioridades centrales de la política exterior del nuevo gobierno.
Durante una breve comparecencia ante los medios, Cho sostuvo que trabajará para materializar la visión de paz promovida por el mandatario. Subrayó que la actual coyuntura geopolítica exige no solo firmeza, sino también una coordinación cuidadosa y un enfoque integral para abordar los desafíos que plantea el régimen norcoreano. En ese sentido, enfatizó que no se trata de un esfuerzo que pueda recaer sobre un solo ministerio o una única entidad, sino que requiere un trabajo conjunto del gobierno, el poder legislativo, la sociedad civil y la ciudadanía.
Con respecto a la relación con Estados Unidos, Cho apostó por un enfoque sereno y estratégico. Reconoció que el nuevo escenario, marcado por los altos aranceles impulsados por el presidente Donald Trump y la insistencia en un mayor reparto de los costos de defensa, exige una diplomacia que combine realismo con firmeza. Dijo que la “diplomacia pragmática” es la brújula del gobierno de Lee y que, por ello, es fundamental diseñar una estrategia bien calculada y ejecutarla con calma y discreción.
Aunque se mostró crítico de la práctica tradicional de priorizar una visita oficial a Washington al inicio de una nueva administración, admitió que lo más probable es que ese sea su primer paso como canciller. Consideró que esta decisión, lejos de ser una concesión, responde a una necesidad lógica en el contexto de la alianza bilateral.
Cho también abordó el difícil equilibrio que implica la relación con Rusia y China. Sostuvo que estos vínculos no pueden analizarse de forma aislada, sino como parte de un marco más amplio en el que confluyen diversos intereses estratégicos. Negó que se trate de relegar a Pekín, pero dejó en claro que cualquier decisión en ese frente deberá considerar los otros desafíos de política exterior que enfrenta Seúl.
En relación a Japón, Cho reconoció los avances logrados en los últimos dos años, pero instó a no caer en la complacencia. Señaló que para seguir avanzando será necesario aplicar un pensamiento no convencional, y que tanto Seúl como Tokio deben comprometerse con un esfuerzo sostenido para resolver los temas históricos aún pendientes.
Con una larga trayectoria diplomática a sus espaldas, que incluye altos cargos en el Ministerio de Asuntos Exteriores y una etapa como embajador ante las Naciones Unidas, Cho afirmó que asume esta nominación con sentido de responsabilidad y total disposición a encarar el complejo escenario global que enfrenta Corea del Sur.







