El monje Ven. Pomnyun, una de las figuras espirituales más influyentes de Corea del Sur, ha insinuado que evalúa la posibilidad de concluir sus emblemáticas Charlas de Dharma, que comenzaron hace más de dos décadas. En una entrevista con Yonhap News Agency tras su regreso de una misión humanitaria en Bután, el monje de 72 años señaló: «Quizás sea el momento de ponerle fin a esto. Uno se cansa de cualquier cosa si la mantiene durante demasiado tiempo.» Y agregó: «Hace unos 20 años tenía mucho que decirle al mundo, sobre cómo debería ser la vida y cómo funciona la sociedad. Después de compartir esas ideas a través de libros y charlas, siento que ya he dicho todo lo que necesitaba decir.» Con un canal de YouTube que supera los 1,6 millones de suscriptores y miles de millones de visualizaciones, Pomnyun ha priorizado sus esfuerzos en proyectos de desarrollo sostenible y activismo por la paz.
La noticia de su posible retiro de las grandes charlas públicas coincide con el lanzamiento del Youth Festa, una renovación de sus famosas giras de conciertos para jóvenes que lideró entre 2011 y 2018. El objetivo de este evento de tres días, organizado por la Sociedad Jungto, es abordar la ansiedad sistémica y el aislamiento social que afecta a la juventud coreana contemporánea. Con la voz notablemente ronca por su apretada agenda, el monje insistió en que su labor no es dar respuestas, sino facilitar conversaciones que permitan a las personas reflexionar y darse cuenta de que, en sus propias palabras, «nada en la vida es realmente para tanto».
El método de la no-respuesta y el impacto en la juventud
El enfoque de Pomnyun ha sido disruptivo dentro del budismo tradicional por su rechazo a los dogmas éticos o legales en favor de una claridad pragmática. Durante años, ha sostenido que él no responde preguntas, sino que entabla diálogos de reflexión. Para finales de 2025, el impacto de este método se refleja en el masivo seguimiento digital de sus enseñanzas offline, que han servido como un bálsamo para millones de personas que lidian con el estrés del éxito y la competencia en Corea. El Youth Festa busca precisamente que los jóvenes «se despierten a sí mismos» y salgan de su aislamiento para reconstruir conexiones sociales, un desafío crítico en una sociedad que enfrenta tasas de natalidad récord y una creciente soledad urbana.
La filosofía de Pomnyun se basa en reducir el peso emocional de las preocupaciones cotidianas. Al ayudar a los seguidores a ver sus problemas desde una perspectiva de desapego, logra que el individuo llegue a la conclusión de que su conflicto «no es algo grande». Este minimalismo emocional es lo que ha resonado con las generaciones más jóvenes, quienes encuentran en él a un mentor que no juzga sus decisiones desde la moralidad, sino que les otorga el poder de decidir por sí mismos.
Activismo geopolítico y el modelo de desarrollo en Bután
El monje que no da respuestas: por qué la posible despedida de Ven. Pomnyun sacude a la juventud coreana
El monje Ven. Pomnyun, una de las figuras espirituales más influyentes de Corea del Sur, ha insinuado que evalúa la posibilidad de concluir sus emblemáticas Charlas de Dharma, que comenzaron hace más de dos décadas. En una entrevista con Yonhap News Agency tras su regreso de una misión humanitaria en Bután, el monje de 72 años señaló: «Quizás sea el momento de ponerle fin a esto. Uno se cansa de cualquier cosa si la mantiene durante demasiado tiempo.» Y agregó: «Hace unos 20 años tenía mucho que decirle al mundo, sobre cómo debería ser la vida y cómo funciona la sociedad. Después de compartir esas ideas a través de libros y charlas, siento que ya he dicho todo lo que necesitaba decir.» Con un canal de YouTube que supera los 1,6 millones de suscriptores y miles de millones de visualizaciones, Pomnyun ha priorizado sus esfuerzos en proyectos de desarrollo sostenible y activismo por la paz.
La noticia de su posible retiro de las grandes charlas públicas coincide con el lanzamiento del Youth Festa, una renovación de sus famosas giras de conciertos para jóvenes que lideró entre 2011 y 2018. El objetivo de este evento de tres días, organizado por la Sociedad Jungto, es abordar la ansiedad sistémica y el aislamiento social que afecta a la juventud coreana contemporánea. Con la voz notablemente ronca por su apretada agenda, el monje insistió en que su labor no es dar respuestas, sino facilitar conversaciones que permitan a las personas reflexionar y darse cuenta de que, en sus propias palabras, «nada en la vida es realmente para tanto».
El método de la no-respuesta y el impacto en la juventud
El enfoque de Pomnyun ha sido disruptivo dentro del budismo tradicional por su rechazo a los dogmas éticos o legales en favor de una claridad pragmática. Durante años, ha sostenido que él no responde preguntas, sino que entabla diálogos de reflexión. Para finales de 2025, el impacto de este método se refleja en el masivo seguimiento digital de sus enseñanzas offline, que han servido como un bálsamo para millones de personas que lidian con el estrés del éxito y la competencia en Corea. El Youth Festa busca precisamente que los jóvenes «se despierten a sí mismos» y salgan de su aislamiento para reconstruir conexiones sociales, un desafío crítico en una sociedad que enfrenta tasas de natalidad récord y una creciente soledad urbana.
La filosofía de Pomnyun se basa en reducir el peso emocional de las preocupaciones cotidianas. Al ayudar a los seguidores a ver sus problemas desde una perspectiva de desapego, logra que el individuo llegue a la conclusión de que su conflicto «no es algo grande». Este minimalismo emocional es lo que ha resonado con las generaciones más jóvenes, quienes encuentran en él a un mentor que no juzga sus decisiones desde la moralidad, sino que les otorga el poder de decidir por sí mismos.
Activismo geopolítico y el modelo de desarrollo en Bután
Más allá de su rol como guía espiritual, Ven. Pomnyun ha intensificado su labor como activista social y por la paz. A través de la Fundación para la Paz, creada en 2004, el monje ha expresado su profunda preocupación por las actuales tensiones geopolíticas y las relaciones intercoreanas que marcan la agenda de finales de 2025. Aunque se muestra reservado para discutir detalles específicos de seguridad, su enfoque hacia 2026 está centrado en la resolución de conflictos a nivel macro, entendiendo que el sufrimiento individual está intrínsecamente ligado a la estabilidad de la península y el orden internacional.
Actualmente, el grueso de su energía se dirige a un proyecto de tres años en Bután, centrado en crear un modelo de desarrollo comunitario sostenible. Este programa, ejecutado por la Sociedad Join Together (afiliada a Jungto), busca mejorar las condiciones de vida fundamentales mediante la construcción de escuelas, viviendas y la mejora de infraestructuras críticas como el suministro de agua y caminos. Para Pomnyun, este modelo representa la aplicación práctica de las enseñanzas budistas al mundo real: no se trata solo de alcanzar la paz mental, sino de garantizar las condiciones materiales mínimas que permitan a una comunidad prosperar de manera autónoma.
La posible reducción de sus charlas públicas no significa una desaparición de la vida social de Pomnyun, sino una reconfiguración de sus prioridades hacia la acción humanitaria directa. Su apretada agenda, documentada en el sitio web de la Sociedad Jungto bajo el nombre de «El Día de Sumin» (el día del monje), sigue siendo un testimonio de su compromiso con la comunidad. La transición hacia proyectos de desarrollo sostenible en Bután y el activismo por la paz refleja la evolución natural de un hombre que, tras décadas de diálogo público, orienta ahora su energía hacia la acción directa sobre el terreno.
Colaboradora en ReporteAsia.








