En el corazón de Madrid, un innovador concepto gastronómico está desafiando las fronteras culinarias entre Argentina y España. Fogata, el último proyecto del reconocido chef y empresario Martín Loeb, se ha convertido rápidamente en el epicentro de una revolución gastronómica que fusiona lo mejor de ambos mundos.
Desde su apertura , Fogata ha capturado la atención de gourmets, críticos y curiosos por igual. Loeb ha creado un espacio que refleja su propia historia personal: un puente entre dos culturas unidas por el amor a la buena mesa.
«Fogata nace de mi deseo de crear un diálogo entre las cocinas argentina y española», explica Loeb. «No se trata solo de fusión, sino de encontrar los puntos de conexión entre estas dos ricas tradiciones culinarias y explorar nuevas posibilidades».
El menú de Fogata es un testimonio del ingenio culinario de Loeb. Comienza con una selección de entrantes que reinterpretan clásicos argentinos con un toque mediterráneo. La fainá, por ejemplo, se presenta con una innovadora crema de berenjenas asadas, una combinación que Loeb describe como «un abrazo entre Buenos Aires y Barcelona».
«Quería que la fainá, un plato tan típico de Argentina, encontrara un hogar en Madrid», comenta Loeb. «La crema de berenjenas asadas añade un toque mediterráneo que sorprende y deleita a nuestros comensales».
La creatividad de Martín Loeb brilla en platos como la humita andina y la provoleta grillada con pimientos asados y vinagreta de miel y tomillo. «Quiero que cada bocado cuente una historia», explica Loeb, «una historia que habla tanto de las pampas argentinas como de los olivares españoles».
La innovación alcanza nuevas alturas con el carpaccio de remolacha, un plato que Loeb considera emblemático de la filosofía de Fogata. Combinando la técnica italiana con ingredientes que evocan tanto a Argentina como a España, este plato ejemplifica la visión sin fronteras de Loeb.
«El carpaccio de remolacha es mi forma de demostrar que la cocina no tiene fronteras», afirma Loeb. «Tomamos una técnica italiana, la aplicamos a un ingrediente común en ambos países, y lo acompañamos con sabores que hablan tanto de Argentina como de España».
Las empanadas, un ícono de la cocina argentina, reciben un tratamiento especial en Fogata. Loeb ofrece la versión tradicional de carne criolla junto a una innovadora variante de queso y cebolla, reflejando su respeto por la tradición y su impulso por la innovación.
«Las empanadas son un ejemplo perfecto de cómo podemos respetar la tradición mientras exploramos nuevas posibilidades», dice Loeb. «La versión de queso y cebolla es un guiño a la cultura de las tapas españolas».

La parrilla: el corazón de Fogata
Para Martín Loeb, la parrilla es el alma de Fogata. «El asado es más que una técnica de cocción, es un ritual social», afirma. «En Argentina, el asado es una excusa para reunirse, compartir y celebrar. Quiero traer esa misma energía a Madrid».
El menú presenta cortes clásicos como la entraña, el ojo de bife y el bife de chorizo, todos preparados con la maestría que caracteriza a Loeb. «Cada corte tiene su propia personalidad», explica. «Mi trabajo es resaltar esas características únicas y presentarlas de la mejor manera posible».
El chuletón madurado de 1 kg es el orgullo de Loeb. «Es el resultado de años de experimentación con técnicas de maduración», explica. «Quería crear algo que fuera a la vez familiar y sorprendente. El proceso de maduración intensifica los sabores y crea una textura incomparable».
La inclusión de la kofta de cordero en el menú refleja la apertura de Loeb a influencias globales. «La cocina argentina es el resultado de siglos de inmigración y fusión», dice. «En Fogata, continuamos esa tradición. La kofta es un plato que habla de las conexiones históricas entre el Mediterráneo y América Latina».
Loeb rinde homenaje a la milanesa argentina con versiones clásicas y creativas como la fugazzeta y la napolitana. «Estos platos son un guiño a mi infancia en Buenos Aires», comparte Loeb, «pero reinterpretados para el paladar madrileño. Es mi forma de compartir mis recuerdos con nuestros comensales».
Más allá de la carne
La visión culinaria de Loeb se extiende más allá de la carne. El entrecot de coliflor a la brasa es su respuesta a la creciente demanda de opciones vegetarianas. «Quería demostrar que las técnicas del asado pueden aplicarse de formas innovadoras», explica. «La coliflor tiene una textura que se presta perfectamente para la parrilla, y el resultado sorprende incluso a los más escépticos».
El risotto de setas y parmesano es otro ejemplo de cómo Loeb incorpora elementos internacionales en su propuesta. «Es un plato que habla de la conexión histórica entre Argentina e Italia, pero preparado con productos españoles», dice. «Es una metáfora perfecta de lo que queremos lograr en Fogata: un diálogo entre culturas a través de la comida».
Las guarniciones y ensaladas en Fogata reflejan la atención al detalle de Loeb. La ensalada de rúcula con tomates cherry, parmesano y croutones de laffa es su interpretación personal de la fusión mediterránea. «Cada elemento de esta ensalada tiene una historia», explica Loeb. «La rúcula y el parmesano hablan de Argentina, los tomates cherry de España, y el laffa añade un toque de Oriente Medio. Es un mundo en un plato».
Loeb ha curado personalmente la carta de vinos, que incluye tanto etiquetas argentinas como españolas. «Cada vino tiene una historia que contar», afirma. «Quiero que nuestros clientes exploren estas historias junto con nuestra comida. Un Malbec de Mendoza puede ser el compañero perfecto para nuestro bife de chorizo, mientras que un Ribera del Duero puede realzar los sabores de nuestra kofta de cordero».
El ambiente de Fogata es un reflejo directo de la visión de Loeb. Combina elementos rústicos que evocan las estancias argentinas con toques modernos que capturan la esencia de Madrid. La parrilla abierta, visible desde el comedor, es para Loeb una forma de «traer la transparencia y el espectáculo del asado a la mesa».
«Quiero que nuestros comensales se sientan parte del proceso», explica Loeb. «Ver, oler y escuchar la preparación de la comida es parte integral de la experiencia en Fogata. Es como estar en una parrilla en Buenos Aires y en un asador en Madrid al mismo tiempo».

Más que un restaurante
Para Martín Loeb, Fogata es más que un restaurante; es un espacio de intercambio cultural. Organiza eventos que complementan la experiencia gastronómica y crean comunidad. «Quiero que Fogata sea un lugar donde las culturas se encuentren y dialoguen», explica.
«Organizamos catas de vinos que exploran las similitudes y diferencias entre los vinos argentinos y españoles», cuenta Loeb. «También tenemos noches de tango y flamenco, showcookings donde enseñamos técnicas de asado, y charlas sobre la historia culinaria de ambos países. Fogata es un espacio vivo, en constante evolución».
Mirando hacia el futuro, Loeb tiene grandes planes para Fogata. «Estamos apenas comenzando», dice con entusiasmo. «Cada día descubrimos nuevas formas de unir estas dos increíbles tradiciones culinarias».
En un mundo cada vez más interconectado, Fogata se erige como un ejemplo de cómo la gastronomía puede ser un puente entre culturas. Para Martín Loeb, es la realización de un sueño: crear un espacio donde la comida trasciende fronteras y une a las personas.
«En Fogata», concluye Loeb, «no solo servimos comida. Servimos historias, culturas y, sobre todo, conexiones humanas. Cada plato es una invitación a viajar, a explorar y a descubrir. Es mi forma de compartir mi amor por Argentina y España, y de demostrar que, en la mesa, todos hablamos el mismo idioma: el de la buena comida».
Colaboradora en ReporteAsia.














