Vía Viva impulsa el desarrollo urbano automotriz en Buenos Aires

Vía Viva, el corredor automotriz y comercial construido bajo el viaducto del tren Mitre en Buenos Aires, inicia en 2026 una nueva etapa de actividad que involucra al grupo Eximar junto a Autovisiones y Ditecar. Con una inversión que supera los USD 20 millones y una superficie de más de 10.000 m² entre Belgrano y Palermo, el proyecto busca conectar movilidad, arquitectura y actividad económica. Su apertura consolida un modelo de urbanismo que combina autos premium, carga eléctrica y usos mixtos en un contexto de transformación del espacio público porteño.

¿Qué es Vía Viva y cuáles son sus características principales?

Vía Viva es un desarrollo urbano de 4,5 kilómetros que recorre el espacio bajo el viaducto del tren Mitre, entre los barrios de Palermo y Belgrano, en Buenos Aires. En su tramo más avanzado, ubicado sobre avenida Del Libertador, el proyecto alberga un corredor automotriz conducido por el grupo Eximar, a través de Autovisiones y Ditecar. Según datos oficiales del Gobierno de la Ciudad, la inversión asciende a unos USD 20 millones y abarca más de 10.000 metros cuadrados de superficie.

Este nuevo espacio incluye showrooms de Audi, Volvo, Jaguar y Land Rover, junto con áreas de coworking, gastronomía, carga eléctrica y zonas verdes. Vía Viva integra además un subsuelo con 180 cocheras, un paseo peatonal continuo, ciclovías y una plaza seca. Su arquitectura, a cargo de BMA Arquitectos e InArch, privilegia estructuras transparentes, aberturas amplias y un trazado que vincula el comercio con el tránsito urbano.

¿Cómo se relaciona Vía Viva con el crecimiento del sector automotriz y tecnológico?

Vista aérea de Vía Viva, corredor automotriz urbano en Buenos Aires

El corredor automotriz de Vía Viva se transforma en un laboratorio de nuevas tendencias para el sector de alta gama. En 2026, la industria automotriz atraviesa una etapa de adaptación hacia la electrificación y la digitalización del consumo. Argentina registra un aumento sostenido de ventas de vehículos eléctricos e híbridos, mientras los fabricantes apuestan a espacios que integren tecnología, sostenibilidad y cercanía urbana.

En este contexto, Vía Viva busca que el público acceda a experiencias interactivas mediante pantallas táctiles, realidad aumentada y entornos abiertos. La propuesta se aleja del modelo tradicional de concesionaria ubicada en zonas periféricas y traslada la oferta automotriz al centro de la vida urbana. El corredor se posiciona así como un punto de convergencia entre movilidad eléctrica y retail tecnológico, con Vía Viva como palabra clave de un fenómeno comercial que se replica en otras ciudades latinoamericanas.

El contexto urbano y económico detrás del proyecto

Durante los últimos años, Buenos Aires ha reorientado su política urbana hacia la recuperación de zonas que antes estaban subutilizadas. El viaducto del tren Mitre, inaugurado parcialmente en 2019 para mejorar la conectividad ferroviaria entre Retiro y el norte del Área Metropolitana, liberó grandes extensiones de terrenos bajo las vías. A partir de 2020, esos espacios comenzaron a recibir inversiones vinculadas a la gastronomía, el comercio y la movilidad.

El Gobierno porteño impulsó licitaciones públicas y acuerdos con desarrolladores privados para consolidar lo que hoy se conoce como Vía Viva. La planificación dividió el corredor en tres tramos —Barrio Chino, Hipódromo y Libertador—, donde cada uno tiene un enfoque específico. El sector Libertador concentra el componente automotriz y tecnológico, con el propósito de atraer tanto a compradores locales como a turistas interesados en el mercado automotor premium.

El surgimiento de Vía Viva coincide con el aumento de proyectos urbanos similares en ciudades como Madrid, Ciudad de México y São Paulo, donde antiguos sectores ferroviarios o de infraestructura vial se transforman en centros de servicios y cultura. Esta tendencia global influye directamente en el desarrollo porteño, que busca nuevos usos para espacios vinculados históricamente al transporte masivo.

Vía Viva y la reconversión del Real Estate automotriz

El concepto de Real Estate automotriz que impulsa Vía Viva se apoya en la idea de Urban Luxury Retail: integrar la venta de automóviles y la vida urbana en un mismo entorno. Este modelo combina espacio comercial, movilidad eléctrica y actividades sociales. Según un informe del portal especializado iProfesional, el grupo Eximar apuesta a convertir este corredor en el principal polo de lifestyle automotriz de Argentina, generando más de 1.500 empleos directos y 3.000 indirectos.

A diferencia de las concesionarias tradicionales, los showrooms de Vía Viva presentan un formato híbrido: funcionan como espacio expositivo, punto de carga eléctrica y centro de asistencia tecnológica. El objetivo no es solo la venta sino la interacción con el público, que puede explorar modelos mediante herramientas digitales o incluso recorrer experiencias inmersivas vinculadas al diseño industrial.

Este formato se alinea con la estrategia global de marcas como Audi o Volvo, que reorganizan sus redes comerciales en torno a la sostenibilidad y la digitalización. La propuesta de Vía Viva coincide, además, con la creciente demanda de infraestructura urbana compatible con vehículos eléctricos, un sector que, según proyecciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), crecerá un 30% anual en la región hacia 2030.

¿Por qué Vía Viva se convierte en un eje de movilidad sustentable?

La iniciativa busca combinar la exhibición automotriz con el impulso a la movilidad eléctrica. El corredor contará con estaciones de carga rápida integradas al espacio público, un avance que alinea a Buenos Aires con las nuevas políticas de sostenibilidad urbana. En 2026, la ciudad proyecta alcanzar más de 250 puntos de carga públicos, y Vía Viva funcionará como uno de los principales nodos de este sistema.

El proyecto también busca incentivar el uso peatonal y ciclístico. Las veredas amplias, el mobiliario urbano y los espacios verdes generan una circulación mixta, donde convergen vecinos, turistas y trabajadores. Las autoridades porteñas estiman que el corredor recibirá más de 25.000 visitantes diarios, lo que podría dinamizar la actividad económica en torno al Barrio Chino y la avenida Del Libertador.

Dentro del corredor, las marcas automotrices integran también materiales reciclables en sus estructuras y ofrecen programas de educación ambiental. Estas prácticas responden a la demanda creciente de consumidores que priorizan la eficiencia energética y la transparencia en los procesos productivos.

Impacto en la ciudad y perspectivas futuras

El impacto de Vía Viva se observa tanto desde el punto de vista urbano como económico. Por un lado, permite aprovechar un terreno que durante décadas fue un vacío estructural entre barrios densamente poblados. Por otro, combina actividades comerciales, culturales y tecnológicas en un formato coherente con las exigencias actuales de las grandes ciudades.

El modelo podría aplicarse en otros corredores ferroviarios elevados o espacios subutilizados de Buenos Aires, como los sectores próximos a la línea San Martín o al viaducto de la línea Belgrano Sur. Expertos en planificación urbana señalan que Vía Viva representa una oportunidad para repensar la integración entre infraestructura de transporte y desarrollo económico.

Además, las previsiones indican que el mercado de lujo en Argentina mantendrá un crecimiento estable de entre 4% y 6% anual hasta 2030, impulsado por el turismo y la expansión de sectores conectados con la movilidad sustentable. En este escenario, Vía Viva se consolida como un caso de estudio relevante para analizar la relación entre arquitectura, tecnología y espacio urbano en Sudamérica.

El proyecto continúa evolucionando, con la posibilidad de incorporar espacios de coworking adicionales, galerías de arte y nuevas marcas internacionales. Su desarrollo, previsto para continuar en etapas durante los próximos cinco años, proyecta ampliar la participación de actores locales y la creación de empleo especializado.

En conjunto, Vía Viva simboliza el paso de Buenos Aires hacia un enfoque urbano más adaptable, en el que movilidad, sostenibilidad y comercio conviven bajo una misma infraestructura. La interacción entre lo público y lo privado genera una dinámica nueva, cuyo futuro dependerá de la capacidad de gestionar el uso del espacio y de mantener el equilibrio entre crecimiento económico y calidad urbana.

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