Disney recibió una severa reprimenda por parte de Studio Ghibli por haber degradado la calidad de una de las mejores películas de Hayao Miyazaki.
Hablar de Studio Ghibli es hablar de cine de animación de la más alta calidad. El estudio fue fundado en 1985 por Hayao Miyazaki, Isao Takahata, Toshio Suzuki y Yasuyoshi Tokuma. A lo largo de los años ha producido numerosas películas de anime que han dejado una importante huella en la industria no solo del anime sino de la animación en general, convirtiéndose en un referente en todo el mundo.
A mediados de los 90, Studio Ghibli se asoció con Disney para distribuir sus producciones en el mercado occidental. La idea era que Disney se encargara del doblaje en inglés y del posterior lanzamiento en Estados Unidos.
Aunque la compañía del ratón parecía el socio ideal para llevar las encantadoras historias del estudio japonés al público occidental, con el tiempo se comprobó que esta colaboración terminaría siendo un desastre en muchos aspectos. Este hecho puede verse particularmente en lo que respecta a la película Nicky, la aprendiz de bruja (conocida en su versión original como Kiki’s Delivery Service), una de las obras más queridas de Hayao Miyazaki.
Estrenada en 1989, la pellícula Nicky, la aprendiz de bruja es una historia de aventuras que narra la vida de Kiki, una joven bruja de 13 años en periodo de entrenamiento. Según la tradición, las brujas deben abandonar su hogar durante un año para aprender a valerse por sí mismas. En su viaje, Kiki se enfrenta a los retos que conllevan la responsabilidad, la independencia y la amistad, todo mientras vuela en su escoba junto a Jiji, su sabio gatito negro.
A pesar de ser considerada como una de las mejores y más encantadoras películas de Studio Ghibli, Nicky, la aprendiz de bruja fue modificada drásticamente por parte de Disney en su versión occidental. Desde la música hasta diálogos adicionales que carecían de respeto por la visión original de Miyazaki, los cambios realizados por la empresa estadounidense provocaron una gran molestia en el estudio japonés y en los fans de la misma en todo el mundo.
Aunque esta no es la primera vez que Disney realiza alteraciones en las películas de Studio Ghibli, con esta producción en particular, la compañía ignoró por completo los términos del contrato establecido. Este hecho fue especialmente molesto para el estudio japonés, que había confiado en Disney para preservar la esencia de su obra.

Durante una entrevista con Cartoon Brew, el productor Steve Alpert reveló algunos de los significativos cambios que se llevaron a cabo en la película.
Alpert, que estaba al tanto de las decisiones de Disney, compartió que el productor responsable de las modificaciones fue duramente criticado por incumplir el contrato con Studio Ghibli. «Le dieron el tipo de azote verbal que hace llorar a los hombres adultos», explicó, enfatizando el impacto de esta desición en la relación entre ambos estudios.
Esta severa reprimenda obligó a la compañía estadounidense a reevaluar su enfoque en el manejo de las versiones occidentales de las películas de Studio Ghibli. Desde ese momento, Disney ha sido mucho más cuidadoso, esforzándose por respetar la visión original del estudio japonés. Esta nueva actitud fue recibida con satisfacción por los fanáticos del anime, que valoran profundamente la autenticidad de las exquisitas obras de Miyazaki y su equipo.
A pesar de los desacuerdos, la colaboración entre ambas compañías de animación ha continuado. Desde entonces, Disney se encargó de la distribución en occidente de trabajos tales como El viaje de Chihiro y Mi vecino Totoro.
Hoy en día, las películas de Studio Ghibli son reconocidas como ejemplos de lo que el cine de animación puede llegar a lograr, tanto en términos de narrativa como de estética. El reconocido estudio japonés incluso cuenta con diversas nominaciones a Oscar.
La colaboración con Disney, aunque problemática en su inicio, ha permitido que estas joyas del cine japonés lleguen a una audiencia más amplia.











