El Gobierno de Corea del Sur expresó su respaldo al anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre el levantamiento de las sanciones contra Siria, y manifestó su esperanza de que esta medida represente un punto de inflexión en los esfuerzos internacionales para estabilizar y reconstruir el país árabe.
La declaración fue emitida por el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores surcoreano, Lee Jae-woong, un día después de la reunión entre Trump y el presidente interino sirio, Ahmed al-Sharaa, en Arabia Saudita. En ese encuentro, el mandatario estadounidense confirmó que levantará todas las sanciones impuestas a Siria.
«Esperamos que esto sirva como un importante punto de inflexión para los esfuerzos de la comunidad internacional hacia la estabilidad y el desarrollo económico de Siria», afirmó Lee durante una rueda de prensa en Seúl.
El portavoz también indicó que Corea del Sur planea participar activamente en los procesos de reconstrucción y desarrollo económico en Siria, alineándose con las nuevas condiciones internacionales derivadas del levantamiento de sanciones. Además, expresó la intención del gobierno surcoreano de fomentar la participación de sus empresas en los proyectos de reconstrucción del país árabe.
Siria ha enfrentado durante años una compleja red de sanciones internacionales, que abarcan desde su designación como Estado patrocinador del terrorismo hasta restricciones bancarias y comerciales, lo que ha dificultado significativamente su acceso a financiamiento y mercados globales.
Desde que Ahmed al-Sharaa asumió el poder en un gobierno interino tras la caída del régimen de Bashar al-Assad, el país ha buscado restablecer vínculos diplomáticos con Occidente y avanzar en iniciativas para su recuperación económica e institucional.
Corea del Sur formalizó relaciones diplomáticas con Siria en abril, en un movimiento que completó la red de vínculos oficiales de Seúl con todos los Estados miembros de Naciones Unidas, salvo Corea del Norte.
La postura de Corea del Sur refleja no solo un interés político en contribuir a la estabilidad regional, sino también una oportunidad económica, en momentos en que se abre un nuevo escenario para la reconstrucción de un país devastado por más de una década de conflicto.







