Mientras sube los precios en Argentina, Stellantis los baja en Japón

Stellantis

En Argentina el mercado automotor se agita por nuevos aumentos de precios y advertencias del Gobierno, pero en el otro extremo del mundo, el gigante automotriz Stellantis toma un rumbo opuesto: en Japón anunció recortes de hasta 500.000 yenes (unos 3.500 dólares) en más de diez modelos de sus marcas más reconocidas, como Jeep, Peugeot y Alfa Romeo.

La decisión se destaca no solo por su magnitud sino también por su oportunidad. Llega en un contexto en el que los principales fabricantes están subiendo sus precios ante los costos crecientes y la presión inflacionaria global. En Japón, Stellantis elige bajar, buscando recuperar terreno en un mercado que le ha sido esquivo.

Stellantis, nacido de la fusión entre Fiat Chrysler Automobiles y el grupo francés PSA, atraviesa una etapa de caída en sus ventas globales, especialmente en un escenario de enfriamiento en la demanda de vehículos eléctricos y mayor proteccionismo en Estados Unidos.

En Japón, la empresa tuvo su peor año desde su desembarco oficial en 2022: vendió 25.667 unidades en 2024, una caída del 24%. Ante este panorama, el grupo decidió actuar. A partir de este jueves, recortará precios de forma significativa en modelos estratégicos como el Jeep Avenger (rebaja de ¥300.000), el Tonale plug-in de Alfa Romeo (rebaja de ¥500.000) y el Peugeot 2008 GT (caída del 7% en su precio).

La lógica es simple: estimular la demanda en un país donde el encarecimiento de los vehículos importados, producto de la depreciación del yen, ha frenado el consumo. Las ventas de autos importados en Japón cayeron un 6% en 2024 y ya acumulan seis años consecutivos de baja.

Mientras tanto, en Argentina, Stellantis se convirtió esta semana en el centro de la polémica, tras informaciones del sitio A Rodar Post del periodista Horacio Alonso. El grupo, que controla marcas como Peugeot, Fiat y Citroën, informó a su red de concesionarios una suba del 3,5% en sus listas a partir del 1° de mayo. Si bien desde la empresa aclararon que “la lista oficial todavía no se publicó” y que los precios filtrados eran solo trascendidos, la noticia provocó una fuerte respuesta oficial.

El ministro de Economía, Luis Caputo, reaccionó en redes sociales con una advertencia: “Si fuera cierto, sería un cambio en la relación de confianza construida con esta industria. Y si se rompe esa confianza, nosotros usaremos nuestras herramientas para defender a los consumidores”.

En un mercado local golpeado por la caída del poder adquisitivo y las ventas, la tensión entre las automotrices y el Ejecutivo escala. Las terminales enfrentan ahora un dilema: seguir actualizando precios según los costos y el tipo de cambio, o alinearse con la política de contención de precios del gobierno de Javier Milei.

Lo que en Argentina se vive como un conflicto entre rentabilidad y política de precios, en Japón se traduce en una jugada comercial para recuperar volumen. En ambos casos, Stellantis busca adaptarse a la coyuntura de cada mercado. En Argentina, el desafío es cómo preservar márgenes en medio de una macroeconomía inestable. En Japón, se trata de captar consumidores en un entorno deflacionario.

El dato curioso es que mientras se anuncian aumentos de entre 3% y 9% en los precios de autos en Argentina, el Peugeot 2008 GT en Japón baja un 7%, después de haber subido casi 30% desde 2021 por la depreciación del yen. Es decir, mientras un mercado sube sus precios a pesar de la caída de la demanda, otro baja sus precios para intentar reactivarla.

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La movida japonesa no solo busca ganar participación, también responde a la necesidad urgente de Stellantis de amortiguar su caída global. En 2024, el grupo vendió 54,15 millones de unidades, un 12% menos que el año anterior. Y en Estados Unidos, las nuevas tarifas impuestas por la administración de Donald Trump aumentan la incertidumbre para fabricantes globales.

En ese marco, el grupo también analiza relanzar una inversión de USD 2.300 millones en Texas, que había sido frenada por costos e inflación. Ahora, la perspectiva de mayores restricciones a productos chinos podría beneficiar a fabricantes con presencia local como Stellantis, tal como explicó recientemente su CEO, Aloke Lohia.

En Argentina, Stellantis concentra una cuota de mercado cercana al 30% y es uno de los principales actores del sector. Su política de precios es observada de cerca por la competencia y, ahora, también por el Gobierno. La tensión entre sostener márgenes o priorizar volumen se refleja en cada decisión de listas.

En Japón, donde el grupo está lejos de ser líder, la apuesta es distinta: asumir el golpe financiero de una rebaja para ganar participación. La diferencia de enfoque refleja no solo las características de cada mercado, sino también el margen de maniobra que ofrece cada contexto.

El caso de Stellantis ilustra cómo una misma empresa puede aplicar políticas completamente opuestas según el país. Mientras el Gobierno argentino presiona para evitar aumentos y amenaza con medidas, la misma compañía recorta precios a miles de kilómetros de distancia para sobrevivir en otro entorno adverso.

La paradoja es evidente: mientras los consumidores argentinos se preparan para pagar más por los mismos autos, los japoneses tendrán un alivio inesperado en sus bolsillos. La globalización, una vez más, ofrece una mirada simultánea de realidades económicas divergentes bajo un mismo emblema empresarial.

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