El gobierno de Japón manifestó su «profundo pesar» por la imposición de aranceles recíprocos decidida por el presidente estadounidense Donald Trump, y reclamó formalmente a Washington que dé marcha atrás con la medida. Así lo confirmó este miércoles el secretario jefe del gabinete, Yoshimasa Hayashi, pocas horas después de que entrara en vigor una tasa del veinticuatro por ciento que afecta directamente las exportaciones niponas.
Durante una conferencia de prensa en Tokio, Hayashi advirtió que la decisión estadounidense podría tener consecuencias graves tanto para las relaciones económicas bilaterales como para la economía global en su conjunto. En sus palabras, se trata de un conjunto amplio de medidas restrictivas que ponen en riesgo el sistema multilateral de comercio y que requieren una revisión urgente por parte de Estados Unidos.
A pesar de que Japón había solicitado una exención a estas tarifas, la administración norteamericana de Donald Trump no atendió el pedido. Esto ha encendido las alarmas en Tokio, donde crecen los temores de que la nueva política comercial afecte gravemente a un modelo económico fuertemente apoyado en las exportaciones.
Ante este panorama, el primer ministro Shigeru Ishiba y Trump mantuvieron una conversación telefónica el lunes, tras la cual ambas partes acordaron iniciar conversaciones ministeriales para tratar de destrabar el conflicto arancelario. Si bien Japón es uno de los aliados más cercanos de Estados Unidos en materia de seguridad, la relación atraviesa un momento de tensión marcado por este giro en la política comercial estadounidense.
En respuesta a la preocupación creciente entre sectores industriales y empresariales, Ishiba prometió que el gobierno adoptará todas las medidas necesarias para proteger la economía. En declaraciones recientes, definió la situación como una «crisis nacional» y subrayó que no escatimará esfuerzos para mitigar sus efectos.
El nuevo arancel se suma al impuesto del veinticinco por ciento ya impuesto a las importaciones de automóviles, un sector clave para Japón. La combinación de estas medidas ha generado inquietud en múltiples frentes y alimenta el debate sobre la estabilidad del comercio internacional frente a políticas proteccionistas de gran escala.







