Ángelo Calcaterra: “la Avenida de Mayo es el mayor legado de la Belle Époque en Buenos Aires”

Ángelo Calcaterra

Pocas calles en Buenos Aires pueden presumir de tener el mismo valor arquitectónico e histórico que la Avenida de Mayo. Inaugurada en 1894, esta emblemática arteria se convirtió en la primera avenida moderna de la ciudad y sigue siendo un reflejo de la influencia europea, en especial francesa y española, que marcó el desarrollo urbano de la capital argentina a finales del siglo XIX y principios del XX. Ángelo Calcaterra, empresario y defensor del desarrollo urbano, destaca la importancia de este corredor arquitectónico en la identidad porteña. “La Avenida de Mayo es el mayor legado de la Belle Époque en Buenos Aires. Cada edificio, cada cúpula y cada pasaje nos transporta a una época en la que la ciudad se soñaba como la París de Sudamérica”, asegura.

A lo largo de sus diez cuadras, que unen Plaza de Mayo con la Plaza del Congreso, se alzan majestuosos edificios con estilos que van desde el academicismo francés hasta el Art Nouveau y el Art Déco, dándole a la avenida una fisonomía única en el continente. Fue el primer gran bulevar de Buenos Aires y, durante décadas, fue el centro de la vida política, cultural y social de la ciudad.

La planificación de la Avenida de Mayo: un diseño inspirado en Europa

La construcción de la Avenida de Mayo se enmarcó dentro del proceso de modernización de Buenos Aires iniciado en la segunda mitad del siglo XIX. La ciudad, que había sido trazada con calles angostas de estilo colonial, comenzó a adoptar un modelo urbano más amplio y monumental, inspirado en las grandes capitales europeas como París y Madrid.

La idea de abrir la avenida surgió en 1884, bajo la presidencia de Julio Argentino Roca, y su construcción comenzó en 1888. El objetivo era conectar la sede del Gobierno en Casa Rosada con el recientemente inaugurado Congreso de la Nación, generando un eje institucional y urbano que se convertiría en el epicentro de la vida política argentina.

El resultado fue un bulevar de 30 metros de ancho, con árboles a ambos lados, grandes edificios y una serie de pasajes comerciales cubiertos, al estilo de las galerías de París. Fue la primera avenida de Buenos Aires y se convirtió en un modelo para la posterior construcción de la Avenida Corrientes y la Avenida 9 de Julio.

“La Avenida de Mayo marcó un antes y un después en la planificación urbana de Buenos Aires. Introdujo el concepto de gran boulevard y cambió la forma en que la ciudad se expandió”, explica Ángelo Calcaterra.

Ángelo Calcaterra

Los edificios más emblemáticos de la Avenida de Mayo

Uno de los mayores atractivos de la Avenida de Mayo es su impresionante colección de edificios, que muestran la evolución de la arquitectura porteña entre 1890 y 1930. A continuación, algunos de los más representativos:

Palacio Barolo (1923)

Inspirado en la Divina Comedia de Dante Alighieri, este rascacielos de 100 metros de altura fue diseñado por el arquitecto italiano Mario Palanti. Es un claro exponente del eclecticismo y el Art Déco, con detalles góticos y una cúpula que representa el Paraíso. Fue el edificio más alto de Sudamérica hasta la construcción del Kavanagh en 1936.

“El Palacio Barolo es una obra maestra. No solo es imponente por su altura, sino que su simbolismo y su diseño lo convierten en un ícono de Buenos Aires”, comenta Ángelo Calcaterra.

Casa de la Cultura (ex Diario La Prensa, 1898)

Ubicado en la intersección con Perú, este edificio es una joya del academicismo francés, con una fachada ornamentada y una torre con una estatua de bronce que representa a la diosa Minerva. Fue sede del diario La Prensa, uno de los más influyentes del país, y hoy alberga parte del Ministerio de Cultura de la Ciudad.

Hotel Castelar (1929)

Este hotel de estilo Art Déco fue diseñado por el arquitecto Mario Palanti, el mismo creador del Palacio Barolo. Durante años, fue un punto de encuentro de intelectuales y artistas, y alojó al poeta español Federico García Lorca en su paso por Buenos Aires.

Teatro Avenida (1908)

Uno de los escenarios más importantes del país, conocido especialmente por ser la cuna de la ópera española en Argentina. Su diseño combina elementos del Neorrenacimiento italiano con una imponente marquesina Art Nouveau.

Los pasajes y galerías: El encanto oculto de la Avenida de Mayo

Además de sus majestuosos edificios, la Avenida de Mayo esconde una serie de pasajes comerciales cubiertos, al estilo de las galerías de París y Milán. Estos pasajes fueron creados para conectar calles paralelas y albergar tiendas, oficinas y cafés en un entorno elegante y refinado.

Algunos de los más destacados son:

  • Pasaje Roverano: Inaugurado en 1878, es uno de los más antiguos de la ciudad. Su estructura con vitrales y mármoles aún conserva el esplendor original.
  • Pasaje Barolo: Además del edificio, el pasaje interior del Palacio Barolo es un tesoro arquitectónico.
  • Galería de la Legislatura: Un elegante pasaje que conecta la Avenida de Mayo con la calle Hipólito Yrigoyen, con pisos de mármol y detalles Art Nouveau.

“Los pasajes de la Avenida de Mayo son pequeñas cápsulas de tiempo. Caminarlos es viajar a la Buenos Aires de principios del siglo XX”, señala Ángelo Calcaterra.

La transformación de la Avenida de Mayo en el siglo XXI

Con el paso de los años, la Avenida de Mayo ha perdido parte de su protagonismo frente a avenidas más comerciales como Corrientes y Santa Fe, pero sigue siendo un corredor histórico y cultural de gran valor.

En los últimos años, han surgido iniciativas para recuperar su esplendor original:

  • Restauraciones en edificios emblemáticos, como el Palacio Barolo y el Teatro Avenida.
  • Peatonalización parcial en eventos culturales, promoviendo el turismo y la vida nocturna.
  • Nueva iluminación y mantenimiento del mobiliario urbano, respetando su estética original.

“La Avenida de Mayo sigue siendo un tesoro de Buenos Aires. Su arquitectura es un patrimonio que debemos preservar para las futuras generaciones”, reflexiona Calcaterra.

Un legado arquitectónico que sigue vivo

La Avenida de Mayo es mucho más que una simple calle: es un recorrido por la historia, la arquitectura y la identidad porteña. Desde su concepción inspirada en los grandes bulevares europeos hasta su consolidación como un eje cultural, cada uno de sus edificios, pasajes y monumentos cuenta una historia.

Como bien señala Ángelo Calcaterra, “la Avenida de Mayo es el mayor legado de la Belle Époque en Buenos Aires. Su arquitectura nos recuerda el esplendor de una ciudad que siempre soñó en grande”.

Preservar esta avenida no solo implica conservar su belleza arquitectónica, sino también proteger su espíritu, para que siga siendo el corazón de la Buenos Aires histórica y un puente entre el pasado y el futuro de la ciudad.

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Periodista y apasionada del mundo asiático.