Filipinas honra a sus ancestros en la festividad de Undas

Undas

Cada año, el 1 y 2 de noviembre, Filipinas celebra Undas, una festividad que honra a los seres queridos fallecidos mediante una mezcla de tradiciones católicas e indígenas, fe y encuentros familiares. Esta celebración, también conocida como Araw ng mga Patay, tiene lugar en los días de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos. Esta es una temporada tanto de luto como de agradecimiento, en la cual los filipinos recuerdan a los difuntos con amor y devoción.

Los orígenes de Undas y su evolución

La historia de Undas en Filipinas se remonta al cristianismo de la antigüedad, cuando el Día de Todos los Santos honraba a los mártires. Los misioneros españoles llevaron esta celebración al archipiélago en el siglo XVI y aunque la influencia católica es evidente, la festividad tiene raíces profundas en las creencias filipinas precoloniales.

Antes de la llegada de los europeos, las tribus indígenas ya rendían culto a los anito, espíritus ancestrales a quienes honraban a través de ceremonias y ofrendas. Con el tiempo, ambas tradiciones se fusionaron, creando una celebración única en la cual los vivos se reúnen con sus seres queridos fallecidos a través de los recuerdos.

Actividades tradicionales

Undas es una temporada en la que las familias suelen recorrer largas distancias para reunirse en los cementerios. A menudo, estas visitas se planifican con semanas de anticipación y requieren un esfuerzo significativo. Sin embargo, para muchos filipinos este es un compromiso inquebrantable.

Durante este tiempo, los cementerios se transforman en lugares vibrantes, llenos de vida, decorados con flores de colores, velas y alimentos que honran la memoria de los seres queridos.

Entre las prácticas típicas de Undas se incluyen aquellas únicas y especiales de la cultura filipina que aportan un toque distintivo a la festividad. Una de estas es la creación de bolas de cera, una actividad popular entre los niños que representa la capacidad de los filipinos para encontrar alegría en medio de la solemnidad.

Limpieza y decoración de tumbas

Antes de los días de festividad, las familias se dedican a limpiar las tumbas de sus seres queridos como un gesto de respeto que simboliza el amor y la memoria.

Es común ver crisantemos y otras flores de colores alegres adornando las lápidas, ya que estas simbolizan la pureza y el respeto hacia los difuntos. De esta forma, los valores de pagmamahal (amor) y pag-alala (recuerdo) se materializan, a través de un ritual, en la belleza de un homenaje visual.

Las familias suelen encender velas en las tumbas de sus seres queridos. Esta acción simboliza la esperanza y luz para guiar a los espíritus.

Las ofrendas de alimentos también son parte esencial de Undas, ya que se colocan en los lugares de descanso de cada ser querido fallecido como un acto de cuidado. Delicias tradicionales filipinas como suman y bibingka, se preparan durante esta temporada. En la tradición del país, los alimentos no solo representan un gesto de homenaje, sino que evocan recuerdos compartidos y mantienen vivas las conexiones familiares.

Oraciones y bendiciones

La oración es el corazón de esta festividad. En estos días, muchos filipinos asisten a misas especiales en memoria de los difuntos.

En los cementerios incluso se llevan a cabo ceremonias religiosas con el propósito de unir a familias y comunidades en un acto de devoción compartida. A través de estas oraciones, las personas fortalecen la comunión de los santos. Este es un principio católico que establece una conexión espiritual entre los vivos y los muertos.

La transmisión de historias familiares

Undas también es un momento de reconexión familiar, donde las personas se reúnen para compartir historias de sus ancestros, manteniendo vivos los recuerdos y valores. Esta práctica va más allá de un acto de recuerdo, ya que también ayuda a los jóvenes a comprender su historia familiar.

El compartir alimentos en familia es uno de los aspectos más característicos de estos días festivos. Platillos como suman (arroz pegajoso envuelto en hojas de plátano) y bibingka (tortas de arroz), se preparan comúnmente en esta época, reforzando la creencia filipina de que nutrir a los difuntos fortalece los lazos familiares más allá de la vida

En la tradición filipina, compartir alimentos es una forma de expresar amor y unidad, reforzando el sentido de comunidad entre familiares y amigos.

 

 

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