El presidente filipino Ferdinand Marcos Jr. dejó claro el jueves que las bases militares adicionales de su país a las que recientemente concedió acceso a Estados Unidos no se utilizarán para atacar a China ni a ningún otro país según Kyodo News.
En su intervención en un acto de un think tank, Marcos dijo también que la respuesta es «no» cuando se le preguntó si Estados Unidos había pedido a su gobierno que aportara tropas para operaciones de combate en caso de que estallara una guerra entre Washington y Pekín por Taiwán.
Sus declaraciones, justo antes de concluir su visita de cuatro días a Washington, se produjeron en un momento de intensificación de las tensiones entre Estados Unidos y China, inmersos en una competición geopolítica.
China ha aumentado la presión no sólo sobre Taiwán, que reclama como territorio propio, sino también sobre Filipinas, con lo que Marcos calificó de «intimidación» de buques en el Mar de China Meridional.
En febrero, Marcos concedió a Estados Unidos acceso a cuatro bases más, elevando a nueve el número de fuerzas estadounidenses que pueden utilizar en Filipinas, en virtud del Acuerdo de Cooperación Reforzada en materia de Defensa, que le ha dificultado aún más caminar por la delicada cuerda floja diplomática.
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Marcos, que esta semana acordó con el Presidente Joe Biden impulsar la cooperación económica y en materia de defensa, subrayó que las bases adicionales estaban destinadas a ser utilizadas en respuesta a catástrofes naturales, incluida la prestación rápida de ayuda de rescate y socorro.
China ha aumentado la presión no sólo sobre Taiwán, que reclama como territorio propio, sino también sobre Filipinas, con lo que Marcos calificó de «intimidación» de buques en el Mar de China Meridional.
En el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, Marcos también reveló que Estados Unidos «nunca ha planteado la posibilidad» de utilizar los emplazamientos para ninguna acción ofensiva contra ningún país.
El presidente, cuya visita a Washington fue la primera en más de una década de un dirigente filipino, dijo que cree que Manila y Washington están «en sintonía» en este asunto y que los funcionarios estadounidenses son conscientes de las preocupaciones de Filipinas.
Filipinas, el aliado más antiguo de Estados Unidos en materia de seguridad en la región Indo-Pacífica, mantiene desde hace tiempo una disputa territorial con China en el Mar de China Meridional.
Situada cerca de Taiwán y de rutas marítimas de importancia estratégica, la administración Biden considera que Filipinas y la mejora de la alianza bilateral son cruciales para elevar el nivel de disuasión frente a China.
Sin embargo, desde que asumió el cargo hace casi un año, Marcos ha afirmado en repetidas ocasiones que la política exterior de Filipinas será independiente y que Manila no elegirá bando entre Estados Unidos y China, al tiempo que se esfuerza por reconstruir los lazos con Washington y sus socios.
Con su predecesor, Rodrigo Duterte, las relaciones bilaterales se resintieron debido a su postura favorable a China y contraria a Estados Unidos.
Marcos, que no ofreció una rueda de prensa conjunta con Biden y apenas había hecho comentarios públicos sobre cuestiones de seguridad durante su estancia en la capital estadounidense, recalcó en el acto del jueves que la política de Filipinas es ser «amigo de todos y enemigo de ninguno.»












