Un episodio de violencia sacudió la tarde del viernes a la capital de Taiwán, cuando un hombre lanzó una granada de humo en una concurrida estación del metro de Taipéi y luego atacó con un cuchillo a transeúntes en una zona comercial cercana. El hecho dejó una persona fallecida y al menos ocho heridos, según informaron medios locales.
El incidente comenzó alrededor de las cinco y media de la tarde en la estación principal de Taipéi, uno de los nodos más importantes del sistema de transporte metropolitano. De acuerdo con reportes de prensa, el agresor arrojó una granada de humo cerca de una de las salidas de la estación, lo que provocó una rápida expansión del humo hacia los andenes y generó escenas de confusión entre los pasajeros que se encontraban en el lugar a esa hora pico.
Como consecuencia directa del episodio, un hombre de alrededor de cincuenta años sufrió un paro cardíaco y fue trasladado de urgencia a un hospital, donde más tarde se confirmó su fallecimiento, informó la Agencia Central de Noticias de Taiwán. Las autoridades no precisaron de inmediato si la víctima había estado expuesta al humo o si su colapso se produjo en medio del pánico generado por la situación.
Tras lanzar la granada, el atacante abandonó la estación y se desplazó hacia el norte, hasta llegar a una zona comercial próxima a la estación Zhongshan del metro. Allí, según los informes oficiales, comenzó a agredir con un arma blanca a personas que se encontraban en un centro comercial, dejando varios heridos. Testigos citados por medios locales describieron escenas de caos, con clientes y empleados intentando ponerse a salvo mientras se daba aviso a la policía.
La intervención de las fuerzas de seguridad se produjo en pocos minutos, aunque el ataque ya había concluido. Poco después, se informó que el agresor había muerto tras saltar desde una altura, en lo que las autoridades investigan como un aparente suicidio. Hasta el momento no se ha difundido su identidad ni los posibles motivos que lo llevaron a cometer el ataque.
El suceso obligó a cerrar temporalmente sectores del metro y a reforzar la seguridad en estaciones y zonas comerciales del centro de Taipéi, mientras los equipos de emergencia asistían a los heridos y las autoridades iniciaban las investigaciones correspondientes. El transporte fue restablecido de manera gradual una vez controlada la situación.
El ataque reavivó el debate sobre la seguridad en espacios públicos en Taiwán, un territorio que suele registrar bajos índices de violencia, y generó una fuerte conmoción entre los habitantes de la capital, acostumbrados a considerar el sistema de metro como uno de los más seguros y eficientes de la región.







