Seúl busca bajar la tensión entre Japón y China en medio de su disputa diplomática

Japón China

El presidente surcoreano Lee Jae Myung afirmó que su gobierno quiere contribuir a reducir la tensión entre Japón y China en lugar de alinearse con alguno de los dos países. Durante una conferencia de prensa con medios extranjeros, sostuvo que optar por un bando solo agravaría el conflicto y que la región ya enfrenta suficientes riesgos como para sumar nuevos frentes.

Lee recordó que el nordeste asiático combina un gran dinamismo económico con un escenario frágil en materia de seguridad. Según dijo, esa mezcla obliga a los gobiernos a buscar puntos de encuentro y ampliar los espacios de cooperación antes que profundizar las divisiones. Señaló que su país puede ocupar un lugar útil como mediador, dado que mantiene relaciones económicas estrechas con ambos vecinos y no tiene interés en impulsar rivalidades estratégicas.

El conflicto entre Tokio y Pekín se intensificó después de que el gobierno chino cuestionara las declaraciones de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi. La mandataria había sugerido que un ataque chino contra Taiwán podría interpretarse como una situación que pondría en riesgo la supervivencia de Japón. Según explicó, ese escenario activaría una respuesta que involucraría a las Fuerzas de Autodefensa. Las palabras despertaron una fuerte objeción de Pekín, que suele considerar cualquier referencia militar vinculada a Taiwán como una provocación.

Lee ofreció sus declaraciones en el marco de la conmemoración del primer aniversario del fallido intento de imponer la ley marcial por parte del ex presidente Yoon Suk Yeol. En aquella ocasión, Yoon buscó justificar la medida afirmando que el entonces principal partido opositor, liderado por Lee y con mayoría parlamentaria, había paralizado la administración. La maniobra duró poco, ya que el Congreso votó su suspensión y la justicia terminó destituyéndolo meses después.

Durante un discurso previo a la conferencia de prensa, Lee dijo que la frustrada declaración de la ley marcial terminó convirtiéndose en una prueba de la fortaleza del sentido de soberanía de la población. Añadió que la rápida reacción institucional evitó un retroceso democrático que habría tenido consecuencias para toda la región. También destacó que la respuesta de la ciudadanía, que actuó por las vías constitucionales, quedará como un momento clave para la historia democrática del país.

El presidente insistió en que su gobierno no puede permitirse alimentar tensiones externas cuando aún lidia con las secuelas políticas de aquella crisis. Por eso señaló que es esencial reafirmar la estabilidad interna y, al mismo tiempo, promover una diplomacia que rebaje la desconfianza entre vecinos. Sostuvo que un conflicto abierto entre Japón y China afectaría de manera directa a Corea del Sur tanto en materia económica como en seguridad, por lo que la búsqueda de un terreno común es una prioridad.

La ley marcial proclamada por Yoon fue anulada al día siguiente de su anuncio, después de que el Parlamento aprobara una resolución que pidió su retiro inmediato. Para Lee, ese episodio debe servir como recordatorio del papel que cumplen las instituciones y de la importancia de mantener el diálogo como único camino posible dentro y fuera del país.

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