La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, aseguró este miércoles que es su “responsabilidad” salvaguardar los intereses nacionales construyendo una relación estable con China a través del diálogo, en medio de la creciente tensión diplomática generada por sus recientes declaraciones sobre Taiwán.
Las relaciones entre Tokio y Beijing se deterioraron después de que Takaichi afirmara a principios de mes que un ataque militar chino contra Taiwán podría representar una “situación de amenaza para la supervivencia” de Japón, una formulación con implicancias directas para la posible participación de las Fuerzas de Autodefensa japonesas. China, que considera a Taiwán una provincia rebelde que debe ser reunificada, calificó los comentarios como una injerencia en sus “asuntos internos”.
Durante un debate parlamentario con líderes de la oposición, Takaichi defendió sus palabras, señalando que respondió “con sinceridad” a una pregunta específica durante una sesión en la Dieta el 7 de noviembre. Conocida por su postura de línea dura en materia de seguridad, heredera política del fallecido ex primer ministro Shinzo Abe, la mandataria insistió en que el gobierno evaluará cualquier contingencia “de manera integral”, considerando información disponible y circunstancias concretas.
El episodio ha generado preocupación por sus posibles repercusiones económicas y culturales. En ambos países se han registrado cancelaciones y aplazamientos de actividades políticas, empresariales y culturales, mientras la tensión diplomática continúa en aumento.
Takaichi reiteró que Japón sigue “abierto” al diálogo con China, recordando el compromiso bilateral de construir una relación “constructiva y estable”. Pese a coincidir con el premier chino Li Qiang durante la cumbre del G20 en Sudáfrica, no se concretó ninguna reunión bilateral.
El líder opositor Yoshihiko Noda afirmó tras el debate que Takaichi habría “retractado efectivamente” sus comentarios iniciales al evitar reproducir el ejemplo específico de un conflicto por Taiwán. Noda también cuestionó el reciente paquete económico de 21,3 billones de yenes para enfrentar el aumento del costo de vida, que ha generado presión sobre el yen y los bonos gubernamentales ante temores de un mayor deterioro fiscal.
Durante la sesión, Takaichi confirmó que su gobierno iniciará este año las discusiones para redactar una ley de contrainteligencia, un pedido histórico de sectores conservadores. También negó haber ordenado explícitamente revisar los tres principios no nucleares de Japón, aunque reconoció que el gobierno evaluará “enfoques realistas” durante la actualización prevista para 2025 de la Estrategia de Seguridad Nacional y otros documentos clave.







