China restablece suspensión de importaciones de mariscos japoneses en medio de nueva disputa diplomática

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China ha reimpuesto la suspensión de las importaciones de productos marinos japoneses, apenas semanas después de haber levantado parcialmente el veto que mantenía desde agosto de 2023. La decisión, revelada por una fuente gubernamental el miércoles, se produce en un contexto de creciente tensión diplomática entre Pekín y Tokio tras los recientes comentarios de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi sobre la situación de seguridad en torno a Taiwán.

El gobierno chino argumentó que la medida responde a la necesidad de seguir evaluando los posibles riesgos asociados al agua tratada y liberada desde la central nuclear de Fukushima Daiichi, severamente dañada tras el desastre de 2011. A inicios de noviembre, China había reanudado de forma limitada la compra de mariscos japoneses, tras más de un año de un estricto veto total, pero la tensión política reavivada llevó a Pekín a revertir ese avance.

La controversia surgió luego de que Takaichi afirmara en el Parlamento que un ataque militar chino contra Taiwán podría constituir una “situación que amenazaría la supervivencia” de Japón, insinuando un posible involucramiento de las Fuerzas de Autodefensa en un escenario de crisis. Pekín calificó los comentarios de “equivocados” y afirmó que provocaron una fuerte indignación pública.

Japón, por su parte, negó haber recibido notificación oficial sobre el restablecimiento del veto. El jefe del gabinete, Minoru Kihara, declaró que Tokio seguirá presionando a China para garantizar la reanudación del comercio de productos marinos. Sin embargo, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, aseguró que Japón no ha entregado aún la información técnica necesaria para garantizar la seguridad alimentaria, requisito indispensable para reabrir el mercado.

La disputa afectó también negociaciones en curso para reanudar las importaciones chinas de carne vacuna japonesa —interrumpidas desde 2001 por la crisis de la enfermedad de las vacas locas—, conversaciones que ahora han sido canceladas.

El deterioro de la relación bilateral ya comienza a impactar en sectores como el turismo, la educación y el entretenimiento. El gobierno chino ha recomendado a sus ciudadanos evitar viajar a Japón o reconsiderar estudios en el país, mientras que estrenos de películas japonesas fueron pospuestos en China. Restaurantes japoneses en ciudades como Shanghái reportan caídas en la clientela y dificultades para sustituir productos marinos nipones, afectando la oferta gastronómica.

La crisis estalla apenas semanas después de un encuentro entre Takaichi y el presidente chino Xi Jinping, donde ambos líderes habían reafirmado su intención de construir relaciones “estratégicas, constructivas y estables”. La disputa por Taiwán —territorio que China considera parte inalienable de su soberanía— vuelve a poner de relieve la fragilidad de los vínculos entre ambas potencias asiáticas.

Mientras tanto, el futuro del comercio de productos marinos japoneses en China permanece incierto, y el sector empresarial japonés teme que el conflicto diplomático se prolongue, con efectos profundos en la economía y en los intercambios humanos entre ambos países.

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