El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, instó este lunes a adoptar medidas graduales para implementar los acuerdos intercoreanos existentes, en especial el pacto militar de 2018 destinado a reducir tensiones en la península. La propuesta llega días después de que reafirmara su compromiso de restaurar la confianza con Pyongyang y dejar atrás el estancamiento en las relaciones bilaterales.
Durante una reunión del Gabinete, Lee subrayó que “la verdadera seguridad reside en salvaguardar la paz” y pidió a los ministerios pertinentes preparar planes prácticos que permitan aplicar de manera escalonada los compromisos vigentes con Corea del Norte. Aseguró que bajo su liderazgo Seúl respetará el sistema actual del Norte y descartó cualquier intención de avanzar hacia una unificación por absorción.
El mandatario comparó el proceso con la acumulación de pequeños pasos que, como guijarros, pueden cimentar confianza mutua y abrir el camino hacia una paz duradera, donde ambas Coreas puedan crecer juntas. Añadió que, en un entorno internacional cambiante, las relaciones intercoreanas son esenciales no solo para garantizar la seguridad nacional, sino también para ampliar el margen de acción diplomática de su país.
Sus declaraciones coincidieron con el inicio de un ejercicio nacional de defensa civil, que se prolongará durante cuatro días y se desarrolla en paralelo al entrenamiento militar Ulchi Freedom Shield, que Corea del Sur realiza cada verano junto a Estados Unidos. Al presidir la reunión del Consejo de Seguridad Nacional, Lee remarcó que el simulacro no busca aumentar tensiones con el Norte, sino garantizar que la preparación civil sea efectiva y centrada en la protección de la población.
Además de los asuntos de seguridad, el presidente destacó la relevancia de la cultura como pilar de la proyección internacional de Corea del Sur. Mencionó el éxito de la película de animación KPop Demon Hunters en Netflix como ejemplo de la vitalidad de la “K-culture”, a la que describió como una nueva fuerza motriz para la nación. En este sentido, instó a los ministerios a diseñar planes que fortalezcan la industria cultural, desde la expansión global de contenidos surcoreanos hasta el desarrollo de infraestructuras dedicadas al K-pop.
Con un discurso que combina seguridad, diplomacia y cultura, Lee reafirmó su voluntad de avanzar de manera práctica y sostenida en la búsqueda de la paz, al tiempo que proyecta a Corea del Sur como referente global tanto en estabilidad regional como en liderazgo cultural.







