El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este jueves una orden ejecutiva que impone aumentos generalizados de aranceles a casi todos los socios comerciales del país, con tasas que van del 10 al 41 por ciento. La medida, que entrará en vigor el 7 de agosto, marca el regreso formal de la estrategia arancelaria de la Casa Blanca, tras meses de pausa dedicados a negociar acuerdos bilaterales.
La decisión fue revelada apenas horas antes de que expirara el plazo de suspensión de 90 días que el propio Trump había establecido en abril, cuando anunció sus llamados “aranceles del Día de la Liberación” como parte de su campaña para revitalizar la industria manufacturera estadounidense. El plan fue postergado originalmente para permitir negociaciones con países con los que EE. UU. mantiene déficits comerciales. Aunque se lograron acuerdos con algunas naciones como Japón, Corea del Sur, la Unión Europea, Indonesia y Filipinas, la mayoría de los países seguirán enfrentando nuevas tarifas a partir de la próxima semana.
Según el texto oficial, los productos que ingresen a Estados Unidos antes del 7 de agosto y sean destinados al consumo antes del 5 de octubre quedarán exentos del nuevo esquema. El resto de los bienes será alcanzado por el arancel universal del 10 por ciento, a menos que estén sujetos a tasas específicas.
Para Japón, uno de los pocos países que logró un acuerdo con la Casa Blanca, se estableció una tarifa reducida del 15 por ciento sobre ciertos productos, incluidos los automóviles, que hasta ahora enfrentaban una tasa del 27,5 por ciento. No obstante, todavía no se ha confirmado la fecha exacta en que se aplicará el nuevo arancel automotor, aunque Tokio ha solicitado su implementación inmediata. El resto de las importaciones japonesas seguirán sujetas al 10 por ciento.
Entre los países asiáticos que no alcanzaron acuerdos, las tasas serán significativamente más altas. Taiwán enfrentará un arancel del 20 por ciento, Tailandia del 19 por ciento, India del 25 por ciento y Laos del 40 por ciento. Según el documento, estas tarifas se justifican en desequilibrios comerciales y falta de alineación con las políticas de seguridad económica de Washington.
La orden también establece un castigo adicional para los bienes transbordados intencionalmente a terceros países con el objetivo de eludir aranceles. Esos productos estarán sujetos a una tarifa del 40 por ciento más una multa no especificada.
Canadá, que hasta ahora enfrentaba un arancel del 25 por ciento, verá esa cifra aumentar al 35 por ciento desde este viernes. En contraste, México logró una prórroga de 90 días en la aplicación del arancel del 30 por ciento que había sido anunciado, manteniéndose por ahora en el 25 por ciento mientras continúan las conversaciones bilaterales.
Con China, rige un alto el fuego comercial diferente que finaliza el 12 de agosto. En mayo, ambas potencias acordaron suspender la mayoría de los aranceles mutuos, pero se espera que ese frente también se reabra si no se alcanza un nuevo entendimiento.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que las tarifas “recíprocas” anunciadas por Trump comenzarán oficialmente el 7 de agosto, dándole tiempo a las autoridades aduaneras para implementar el nuevo esquema. Aunque la administración sostiene que la medida busca proteger empleos y recuperar industrias, la comunidad internacional advierte que podría tener un efecto desestabilizador sobre el sistema comercial global.







