El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, abandonó Corea del Norte el domingo tras completar una visita de tres días a la ciudad costera de Wonsan, según informó este lunes la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte (KCNA). La gira reforzó el vínculo político y militar entre Moscú y Pyongyang en un contexto de creciente alineamiento estratégico.
Lavrov partió desde el aeropuerto de Wonsan-Kalma, tras ser despedido por la canciller norcoreana Choe Son-hui y el embajador ruso en Pyongyang. La visita incluyó una reunión privada con el líder norcoreano Kim Jong-un a bordo de su yate el sábado, donde Kim expresó su “apoyo incondicional” a la invasión rusa de Ucrania, subrayando el giro del régimen hacia una alianza más abierta con Moscú.
Durante su estancia, Lavrov también encabezó junto a Choe la segunda ronda del llamado “diálogo estratégico” entre ambos países. En ese encuentro, las partes se comprometieron a fortalecer sus lazos bilaterales y transformar la relación en una alianza estratégica de largo plazo. Parte central de este plan es la implementación efectiva del tratado de defensa mutua firmado recientemente entre Rusia y Corea del Norte, lo que representa una profundización sin precedentes en su cooperación militar.
Analistas han señalado que la elección de Wonsan como sede de la visita no fue casual. Corea del Norte estaría utilizando la presencia del jefe de la diplomacia rusa para impulsar el perfil de esta ciudad como destino turístico, especialmente entre visitantes rusos. La zona fue recientemente promovida como una apuesta del régimen para atraer divisas a través del turismo, una de las pocas vías económicas que aún tiene abierta frente al endurecimiento de las sanciones internacionales.
La visita de Lavrov se produce en medio de un acelerado acercamiento entre ambos gobiernos, marcado por el intercambio de armamento y apoyo logístico en el marco de la guerra en Ucrania. Rusia, enfrentada a sanciones occidentales, ha recurrido a países como Corea del Norte para mantener su capacidad operativa, mientras que Pyongyang se beneficia de asistencia tecnológica y respaldo político en foros internacionales.
Al término de su gira por Corea del Norte, Lavrov partió hacia China, donde participará en una reunión de ministros de Exteriores de los países miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO). Su agenda refleja la estrategia rusa de consolidar alianzas fuera del eje occidental, ampliando su influencia en Asia con el respaldo de actores como Pyongyang y Pekín.
La visita de Lavrov a Wonsan deja en claro que Corea del Norte busca reposicionarse como un socio activo en el nuevo eje geopolítico liderado por Rusia, al tiempo que exhibe su respaldo político y simbólico a Moscú en uno de los conflictos más polarizantes de la actualidad.







