Miles de tuvaluanos buscan emigrar a Australia ante el avance del mar

Tuvalu Australia

Más de 4.000 ciudadanos de Tuvalu, lo que representa alrededor del 42 por ciento de la población de este pequeño país del Pacífico, han solicitado una visa climática para emigrar a Australia. La cifra, revelada por fuentes oficiales, refleja la magnitud del temor que provoca el avance del mar en este archipiélago de apenas nueve mil seiscientos habitantes, donde el nivel medio del terreno apenas supera los dos metros sobre el nivel del mar.

La visa, parte de un acuerdo firmado en 2023 entre Tuvalu y Australia llamado “Falepili Union”, permite que hasta 280 ciudadanos tuvaluanos migren cada año. Aunque el programa fue concebido como una medida de apoyo frente a los efectos del cambio climático, la cantidad de solicitudes registradas desde la apertura del sistema de lotería en junio ha superado todas las expectativas. Hasta el pasado viernes, ya se habían anotado 1.124 solicitantes principales, y al sumar a sus familiares, la cifra total alcanzó los 4.052 postulantes.

El proceso de inscripción permanecerá abierto hasta el 18 de julio. Quienes resulten seleccionados podrán entonces presentar la solicitud formal para obtener la visa. A este ritmo, si se mantiene la misma tasa de migración, Tuvalu podría quedar prácticamente despoblado en poco más de tres décadas.

El acuerdo migratorio contempla un esquema de movilidad bidireccional. La idea es que los ciudadanos tuvaluanos que viajen a Australia puedan regresar más adelante a su país con nuevas habilidades, formación y experiencia laboral. Sin embargo, el entusiasmo masivo por este camino plantea un escenario en el que el traslado se convierta en una solución definitiva para muchos, más que en una alternativa temporal.

Mientras tanto, el gobierno de Tuvalu continúa trabajando en proyectos de adaptación para preservar el territorio. Entre las iniciativas destacan obras de recuperación de tierras y refuerzos costeros, con el objetivo de evitar un éxodo irreversible. Aun así, la amenaza de desaparición física es real. La NASA ha registrado un aumento de quince centímetros en el nivel del mar en las últimas tres décadas en esta zona del Pacífico, una tasa que supera en un 50 por ciento el promedio global. Para el año 2050, buena parte del territorio tuvaluano podría quedar por debajo del nivel medio de marea alta, lo que afectaría viviendas, caminos, escuelas y hospitales.

La profesora asistente Jess Marinaccio, de la Universidad Estatal de California en Dominguez Hills, quien trabajó previamente con la cancillería de Tuvalu, advirtió que el alto nivel de interés en la visa podría desviar la atención de los esfuerzos locales por conservar el país. “Aunque solo se concedan 280 visas por año, esta demanda inicial sugiere que los tuvaluanos seguirán postulándose anualmente”, afirmó.

Tuvalu, compuesto por nueve atolones de coral de baja altura, enfrenta un dilema existencial. La migración ofrece una válvula de escape, pero también plantea el riesgo de perder algo más que tierra: la continuidad cultural, la soberanía y la vida comunitaria de un país que lucha por seguir existiendo en un mundo que cambia demasiado rápido.

+ posts