Once días después del inicio del enfrentamiento directo entre Irán e Israel, la escalada sigue en ascenso, con nuevos ataques, amenazas cruzadas y la consolidación de Estados Unidos como actor militar activo en el conflicto. Este lunes estuvo marcado por una serie de ofensivas, declaraciones incendiarias y advertencias de consecuencias globales.
La jornada comenzó con una ola de ataques. En la madrugada, misiles balísticos lanzados desde territorio iraní activaron las alarmas en el norte y centro de Israel. En respuesta, la aviación israelí bombardeó instalaciones militares en Kermanshah, al oeste de Irán. El cruce de fuego siguió a los ataques del domingo, cuando Estados Unidos bombardeó los principales complejos nucleares iraníes en Isfahán, Natanz y Fordow, un paso que desató una fuerte reacción de Teherán.
Ali Akbar Velayati, asesor del líder supremo Alí Khamenei, advirtió que cualquier base utilizada por Estados Unidos —en la región o fuera de ella— se convertirá en objetivo militar. La advertencia fue respaldada por el portavoz del Comando Khatam al-Anbiya, el teniente coronel Ebrahim Zolfaghari, quien acusó a Washington de violar la soberanía iraní y prometió represalias directas. En una declaración difundida por medios estatales, Zolfaghari apuntó directamente al expresidente estadounidense Donald Trump, asegurando: “Usted empezó esta guerra, pero nosotros la acabaremos”.
Desde el 13 de junio, cuando comenzaron los bombardeos israelíes, Irán e Israel han intercambiado ataques diarios con misiles y drones. Hasta ahora, los enfrentamientos han dejado más de 400 muertos y miles de heridos en Irán, en su mayoría civiles, y una veintena de muertos en Israel. La participación directa de Estados Unidos representa un giro en el conflicto, elevando el riesgo de que la crisis se extienda más allá de la región.
En medio de esta situación, la OTAN dejó en claro su postura. El secretario general, Mark Rutte, reafirmó que Irán no debe obtener armas nucleares y denunció su implicación en la guerra en Ucrania, acusándolo de suministrar drones a Rusia que están siendo usados contra civiles. A pesar de la cercanía política entre Teherán y Moscú, el Kremlin aún no ha dado señales claras sobre un eventual respaldo militar a Irán.
La tensión crece sin señales de contención. Con amenazas en aumento y frentes abiertos, el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos avanza peligrosamente hacia un punto sin retorno.







