El gobierno japonés expresó este lunes su comprensión hacia los recientes ataques aéreos de Estados Unidos contra instalaciones nucleares clave en Irán, afirmando que la operación refleja la determinación de Washington de evitar que Teherán adquiera armas nucleares. Sin embargo, Tokio reiteró que su prioridad sigue siendo la desescalada del conflicto y la preservación de la estabilidad en Medio Oriente.
“El punto más importante en este momento es evitar una mayor escalada relacionada con las actividades nucleares de Irán”, declaró el ministro de Asuntos Exteriores, Takeshi Iwaya, en un comunicado. “Japón entiende que la acción de Estados Unidos demuestra su determinación de frenar la situación mientras impide que Irán obtenga armas nucleares”.
Iwaya también subrayó que Washington ha estado “buscando seriamente el diálogo” pese al clima de tensión actual, y reafirmó el compromiso de Tokio con los esfuerzos diplomáticos multilaterales. “Seguimos esperando con firmeza que se reabra el camino del diálogo entre Estados Unidos e Irán”, añadió, al tiempo que prometió que Japón continuará con todas las gestiones necesarias para contribuir a la paz y estabilidad en la región.
Estados Unidos llevó a cabo los bombardeos el domingo por la madrugada, atacando tres instalaciones nucleares iraníes en un movimiento que marcó su entrada directa en el conflicto iniciado por Israel el pasado 13 de junio. Desde entonces, ambos países han intercambiado ataques, provocando preocupación internacional por el riesgo de una guerra a gran escala.
Aunque Japón ha mantenido históricamente relaciones cordiales con Irán, también tiene una alianza de seguridad sólida con Estados Unidos. La estabilidad en Medio Oriente representa un asunto crítico para Tokio, dada su dependencia estructural del petróleo de la región. Más del 90 por ciento del crudo que importa Japón proviene de Medio Oriente, y alrededor del 80 por ciento de los buques petroleros que abastecen al país pasan por el estratégico estrecho de Ormuz.
Ante la posibilidad de que ese canal marítimo sea cerrado como represalia por parte de Irán —una amenaza que fue debatida el domingo por el parlamento iraní, según reportes de medios estatales—, el gobierno japonés ha comenzado a monitorear de cerca el impacto potencial sobre su seguridad energética.
El primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, evitó pronunciarse de forma inmediata sobre el respaldo a la acción militar estadounidense, pero dejó clara la postura de su gobierno: Irán no debe poseer armas nucleares, y cualquier solución al conflicto debe centrarse en desescalar tensiones.
Durante una conferencia de prensa el lunes, el secretario jefe del gabinete, Yoshimasa Hayashi, se abstuvo de confirmar si las palabras del canciller Iwaya constituyen un respaldo directo a los ataques. Al ser consultado por periodistas, se limitó a repetir las expresiones utilizadas en el comunicado oficial.
Con un escenario cada vez más volátil en Medio Oriente y su suministro energético en juego, Japón camina una línea diplomática delicada, buscando equilibrar su alianza estratégica con Estados Unidos con su necesidad de mantener relaciones pragmáticas con Irán y garantizar su seguridad energética.







