El gobierno japonés expresó este jueves su profunda preocupación ante un incidente protagonizado por un caza de combate chino que voló inusualmente cerca de una aeronave de patrullaje de las Fuerzas de Autodefensa en aguas del Pacífico durante el fin de semana. Tokio advirtió que este tipo de maniobras implica un riesgo real de colisiones en el espacio aéreo internacional y exigió a Pekín que tome medidas concretas para evitar que se repitan.
La respuesta oficial fue encabezada por el jefe de gabinete Yoshimasa Hayashi, quien señaló que Japón ha transmitido formalmente su malestar a través de los canales diplomáticos y de defensa. Además, destacó que la aeronave china se aproximó con clara intención, lo que agrava la situación desde la perspectiva de la seguridad aérea y regional. En esa misma línea, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas de Autodefensa, el general Yoshihide Yoshida, remarcó que este tipo de comportamientos subraya la necesidad de mantener firme la capacidad disuasiva del país.
El Ministerio de Defensa japonés informó que un caza J-15, que despegó desde el portaaviones Shandong, siguió de cerca durante cerca de dos horas a un avión P-3C de patrullaje marítimo. Durante ese lapso, el aparato chino llegó a colocarse a tan solo 45 metros de distancia y cruzó peligrosamente por delante de la trayectoria de vuelo de la aeronave japonesa. Este episodio, que ocurrió sobre aguas internacionales, no tiene precedentes recientes salvo un caso similar registrado en 2014, pero entonces en el Mar de la China Oriental.
Por su parte, China negó cualquier actitud provocadora. A través de su vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, sostuvo que fue Japón quien se aproximó indebidamente y que la misión del P-3C era espiar movimientos militares normales de las fuerzas chinas. Pekín no solo rechazó las acusaciones, sino que exigió que Tokio detenga lo que calificó como acciones peligrosas.
El contexto que rodea este cruce no es casual. Japón ha intensificado su vigilancia sobre el creciente despliegue militar chino en la región. Por primera vez, las autoridades japonesas confirmaron la operación simultánea de dos portaaviones chinos en el Pacífico. Durante el pasado fin de semana, el Liaoning fue detectado cerca de la remota isla Minamitori, mientras que el Shandong realizaba ejercicios de despegue y aterrizaje con cazas y helicópteros en la zona norte de las islas Okinotori.
Tokio observa estos movimientos con creciente inquietud, en especial por la cercanía de las maniobras a puntos estratégicos de su territorio. A pesar de los roces, Japón asegura que mantendrá abiertos los canales de diálogo con China en todos los niveles, aunque reafirma que no dudará en actuar para proteger su soberanía territorial, marítima y aérea.







