El nuevo embajador de Estados Unidos en Japón, George Glass, llegó este viernes a Tokio y se comprometió a trabajar estrechamente con el gobierno japonés para enfrentar la creciente presión de China en la región, al tiempo que reafirmó su intención de consolidar la alianza bilateral como una “fuerza de paz, prosperidad y progreso” en el Indo-Pacífico.
Tras su aterrizaje en el aeropuerto de Haneda, Glass destacó la complejidad del entorno de seguridad regional, citando la presencia de Rusia, China y Corea del Norte como factores de tensión. En declaraciones a la prensa, insistió en la necesidad de actuar con firmeza frente a las acciones de Pekín, asegurando que tanto Japón como Estados Unidos comparten responsabilidades estratégicas en un vecindario “muy difícil”.
El empresario de 64 años, originario de Oregón y con trayectoria en banca de inversión y bienes raíces, fue confirmado por el Senado la semana pasada. Glass ya se había desempeñado como embajador en Portugal durante el primer mandato de Donald Trump. Ahora, en su nuevo rol, también deberá abordar las fricciones comerciales provocadas por la política arancelaria del presidente estadounidense, que ha afectado incluso a socios clave como Japón.
En ese marco, el embajador se mostró “extremadamente optimista” respecto a la posibilidad de alcanzar un acuerdo en las negociaciones sobre los aranceles impuestos por Washington. Subrayó que está preparado para mantener conversaciones difíciles en temas comerciales, pero también para buscar soluciones que beneficien a ambos países.
Desde el gobierno japonés, el ministro de Relaciones Exteriores, Takeshi Iwaya, expresó su voluntad de trabajar codo a codo con el nuevo embajador para fortalecer aún más la alianza y ampliar los lazos económicos. Por su parte, el secretario jefe del gabinete, Yoshimasa Hayashi, afirmó que espera que Glass actúe como un puente efectivo entre las dos naciones.
Durante su audiencia de confirmación en el Senado, Glass ya había adelantado su intención de presionar a Japón para mejorar el acceso de productos estadounidenses al mercado japonés y aumentar el gasto en defensa. Estos temas cobrarán especial relevancia en el actual contexto de cooperación militar reforzada entre ambos países.
Desde China, la respuesta no se hizo esperar. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, advirtió que los diplomáticos deberían dedicarse a fomentar la amistad entre países, y no a promover enfrentamientos o desprestigiar a otras naciones.
Con su llegada, Glass asume un papel clave en una etapa marcada por tensiones geopolíticas, desafíos comerciales y la necesidad de preservar la estabilidad en una región cada vez más disputada.







