Así luce Shirakawa-go: los encantadores «alpes japoneses»

Hoy vamos a conocer un pueblo perdido en los «alpes japoneses». Hablamos del bello Shirakawa-go.

Se puede llegar a esta aldea solamente en bus desde las ciudades de Kanazawa o de Takayama, ambas importantes urbes que funcionan como puertas de entrada al principal cordón montañoso de Japón. Si queremos saber cómo era el Japón rural de los siglos pasados, nada como conocer este poblado a orillas del río Shogawa, en la prefectura de Gifu.

El viaje desde Kanazawa dura alrededor de dos horas cruzando montañas, bosques de pinos, verdes ríos y túneles. Este caserío, en medio de las montañas, tiene casas de más de dos siglos de antigüedad. La mayoría de ellas muy bien conservadas. La principal característica de estas construcciones es su grueso techo de paja con una inclinación de 60º para soportar nevadas de hasta cuatro metros en el invierno.

gassho-zukuri
Los orígenes exactos de estas casas están envueltos en un halo de misterio. Los historiadores estiman que estas residencias de tejado de paja se construyeron aproximadamente hace 250 o 300 años.

Estas casas suelen tener hasta cuatro pisos y se calientan con una chimenea central, que les permitía la cría del gusano de seda en el piso superior, como se refleja en la foto de abajo.

gusano de seda
En la antigüedad, la producción del gusano de seda constituía la base de la economía de esta aldea.

Este tipo de residencias se conoce con el nombre de Gassho Zukuri, ya que sus techos hacen recordar a la posición de las manos en oración (gassho).

¿Por dónde empezar a recorrer Shirakawa-go?

Lo primero que hice al llegar fue subir hasta el mirador Shiroyama, donde se encontraba antiguamente el Castillo Ogimachi, y desde ahí captar toda la belleza de ese lugar. Al bajar, empecé a recorrer sus callejuelas, donde los vecinos tratan de seguir con su vida a pesar de las miradas indiscretas de los visitantes.

El mirador de Shiroyama
El mirador de Shiroyama está al norte del centro del pueblo y ofrece bonitas vistas de Ogimachi y sus granjas.

Cada casa posee su pequeño sembrado de arroz, lo que hace que los verdes del verano estallen entre los miles de flores de todos los colores posibles. Los canales de riego hacen circular agua tan pura, que los peces viven allí tranquilamente.

peces coi en las acequias
Hermosa postal de las acequias con sus moradores. Shirakawa cuenta con cuatro estaciones distintas, siendo el invierno el más notable, porque Shirakawa es uno de los lugares donde más nieva en Japón.

La casa Wada

Visité la casa Wada, que en sus orígenes era de un acaudalado comerciante de la zona y que en la actualidad funciona como museo. Allí pude apreciar perfectamente los detalles de construcción de este tipo de viviendas y cómo se distribuyen las habitaciones, incluidas las destinadas a la producción de gusanos de seda.

Wada House funciona como museo y es además una residencia privada. Se trata de una de las casas más grandes de Shirakawa-go y la más visitada de esa ciudad.

De la Casa Wada, me fui a visitar el templo del lugar, llamado Myozenji, cuya campana hace resonar su sonido hacia todos los rincones del poblado. Casi pegado, está el santuario en honor al dios Hachiman, donde rendí mis respetos. Por último, hice una recorrida por la calle principal llamada Higashi Dori, desde donde sale un bello puente peatonal de nombre Deai.

Impacta el color del río Shogawa, parte del escenario de los «alpes japoneses».

A través de este puente se puede cruzar el caudaloso río Shogawa de aguas color turquesa irreal, que baja de las montañas. Shirakawa-go me invitaba a sentarme en cualquier lugar, solo a contemplar las bellezas naturales que lo rodean y quedarme allí por horas. Sin dudas una de las bellezas ocultas de ese país.

Para aquellos interesados en saber mas sobre mi viaje por Japón, los invito a seguirme en mis redes sociales, indicadas abajo. Sumo mi mail para quienes quieran contactarse conmigo: jorgeorpianesi@hotmail.com

Y para los que quieran adquirir mi libro “La Ruta del Samurái”, en el que comento con detalles mi recorrido por el “País del Sol Naciente”, incorporando información histórica cultural y relativa a las artes marciales, les dejo el link aquí.

¡Gracias por leer y hasta la semana próxima!

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Practicante de Artes Marciales Japonesas desde 1982 (Karate, Aikido, Iaido y Kobudo okinawense). Es autor del libro "La Ruta del Samurái". Japón para Budokas". Se destaca como estudioso de la historia y cultura de Japón. Es además columnista de la revista norteamericana Bugeisha (https://bugeisha.net/) y fundador de la empresa Budokan Argentina.