El gobierno chino ha confirmado este martes que organizará un desfile militar en la plaza de Tiananmén, en Pekín, el próximo 3 de septiembre, con motivo del 80º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. En el acto, el presidente Xi Jinping pronunciará un discurso que se espera refuerce el relato histórico de China sobre su papel en la guerra y exhiba su capacidad militar actual.
Según informó la agencia oficial Xinhua, el desfile mostrará nuevas capacidades de combate, entre las que se incluyen sistemas inteligentes no tripulados, unidades de combate submarino, fuerzas cibernéticas y electrónicas, además de armas hipersónicas. La demostración de fuerza busca no solo conmemorar una victoria histórica, sino también enviar un mensaje de modernización y poderío militar en un contexto internacional cada vez más tenso.
China define el conflicto como la Guerra de Resistencia contra la Agresión Japonesa, que abarca desde 1937 hasta 1945. En este marco, el desfile se inscribe en una serie de actos conmemorativos que el gobierno ha planeado para reforzar su narrativa histórica sobre el sufrimiento nacional y la resistencia frente a la ocupación japonesa.
Está prevista la asistencia del presidente ruso, Vladimir Putin, quien este año recibió a Xi en Moscú durante los eventos del Día de la Victoria en Europa. Ambos líderes han fortalecido su alianza política en los últimos años, y su presencia conjunta en actos de esta magnitud refuerza el mensaje geopolítico de alineamiento frente a Occidente.
Además del desfile, China llevará a cabo ceremonias el 7 de julio para recordar el Incidente del Puente de Marco Polo, considerado el punto de partida de la guerra con Japón, y el 13 de diciembre para conmemorar a las víctimas de la masacre de Nanjing. Este episodio, ocurrido en 1937, sigue siendo uno de los puntos más sensibles en las relaciones entre China y Japón. Mientras Pekín sostiene que más de 300.000 personas fueron asesinadas, muchos historiadores japoneses sitúan el número de víctimas entre decenas de miles y hasta 200.000, lo que ha alimentado una disputa histórica sin resolver.
Las celebraciones de este año coinciden también con la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, que se celebrará en otoño en la ciudad de Tianjin, cercana a la capital china. Se espera que varios líderes de los países miembros, entre ellos Rusia, India, Irán y Pakistán, participen tanto en la cumbre como en los actos conmemorativos.
Al colocar la conmemoración de la Segunda Guerra Mundial en el centro de su agenda política y diplomática, el gobierno chino busca fortalecer su legitimidad interna y proyectar una imagen de cohesión histórica y modernización militar ante el resto del mundo.







