Crecen las importaciones argentinas desde Brasil en casi 25%

Seabird Argentina SA Logística

Las importaciones argentinas crecieron 24,7% en 2025 respecto al año anterior y alcanzaron 75.791 millones de dólares, según datos oficiales de la Cancillería argentina. Brasil fue el principal origen de esas compras externas, con una participación que se mantuvo en torno al 25% durante todo el año, lo que equivale a aproximadamente 18.000 millones de dólares en mercaderías ingresadas desde el país vecino en doce meses. Ese volumen —el mayor registrado en la historia del intercambio bilateral— presionó sobre toda la cadena logística que conecta los dos países y amplió la demanda de operadores especializados en ese corredor, entre ellos Seabird Argentina, que cuenta con oficinas propias en Buenos Aires, Mendoza, São Paulo y Santos.

El crecimiento de las importaciones no fue gradual sino abrupto. Las cantidades físicas ingresadas al país aumentaron 30,5% en el acumulado anual, mientras que los precios bajaron 4,5%, lo que indica que el salto fue fundamentalmente de volumen. Los rubros que más traccionaron fueron los vehículos automotores de pasajeros, los bienes de consumo, los bienes de capital y sus partes y accesorios. En el caso de Brasil, los envíos de automóviles, vehículos de carga y autopartes explicaron la mayor parte del incremento mensual a lo largo del año.

El corredor más activo de América del Sur

El eje Buenos Aires–Santos es, por volumen y frecuencia, el corredor comercial más intenso de la región. Las mercaderías circulan por tres modalidades principales: transporte terrestre a través de los pasos fronterizos del noreste argentino, transporte fluvial y marítimo de cabotaje por la Hidrovía Paraná-Paraguay y sus conexiones con el litoral brasileño, y transporte marítimo de altura entre los puertos de Buenos Aires o Zárate y el puerto de Santos. Para cargas de gran volumen —y especialmente para el sector automotriz, que domina el intercambio bilateral— el modo marítimo es la vía más utilizada.

Santos es el puerto más grande de América Latina y concentra alrededor del 30% del comercio exterior brasileño. Es el nodo por donde sale la mayor parte de los vehículos y autopartes que Argentina importó en 2025 y por donde ingresa una porción significativa de los productos argentinos que van al mercado brasileño: alimentos procesados, aceites, aluminio, productos del complejo sojero. Operar en Santos no es solo una ventaja geográfica: implica tener acceso directo a las terminales especializadas, a los depósitos fiscales habilitados y a la operatoria cotidiana de la Receita Federal, el organismo aduanero brasileño.

Seabird Argentina instaló su oficina allí como parte de una estrategia de integración operativa en los dos extremos del corredor. Eso le permite coordinar embarques en origen —gestionando la reserva de bodega con las líneas navieras, la documentación aduanera brasileña y el ingreso a las terminales— y en destino, articulando el despacho en la aduana argentina y la distribución final hacia el interior del país.

Dos sistemas aduaneros, una sola operación

Gestionar una importación desde Brasil implica navegar dos marcos regulatorios que, aunque ambos son miembros del Mercosur, tienen procedimientos, plazos y exigencias documentales distintos. Del lado brasileño, la tramitación ante la Receita Federal requiere el Registro de Exportadores e Importadores, la correcta clasificación en la Nomenclatura Común del Mercosur y el cumplimiento de normativas específicas según el tipo de mercadería: certificaciones sanitarias para alimentos, licencias de importación para electrónica y vehículos, o registros especiales para productos con restricciones. Del lado argentino, la Aduana exige el despacho a plaza con intervención del despachante habilitado, la liquidación de divisas según el régimen vigente y, en muchos casos, la presentación de certificados de origen para acceder a las preferencias arancelarias del Mercosur.

Un error en cualquiera de esos pasos puede generar demoras que se miden en días o semanas y que tienen costos directos: almacenamiento en puerto, penalidades contractuales con el cliente final o pérdida de la ventana de entrega. La presencia de Seabird Argentina en ambos países reduce esa exposición al eliminar la intermediación con corresponsales externos y concentrar la coordinación en un único operador que conoce los dos lados del proceso.

Un año de asimetría que no aflojó

El intercambio bilateral de 2025 estuvo marcado por una asimetría persistente: las importaciones argentinas desde Brasil crecieron a un ritmo muy superior al de las exportaciones argentinas hacia ese mercado. Mientras las compras al país vecino avanzaron con fuerza durante todo el año, las ventas argentinas mostraron un comportamiento más moderado y registraron caídas interanuales en varios meses, afectadas principalmente por la contracción en los envíos del sector automotriz, que históricamente representa el principal rubro de exportación argentina hacia Brasil.

Esa asimetría tiene consecuencias directas sobre la logística del corredor. Cuando el flujo de carga es desigual, los costos de transporte por unidad tienden a subir: los camiones y los contenedores que llevan mercadería de Brasil hacia Argentina no encuentran la misma carga disponible para el viaje de retorno, lo que obliga a los transportistas a ajustar tarifas o a consolidar cargas de distintos clientes para mantener la eficiencia. Para los agentes de carga, esa dinámica exige mayor capacidad de coordinación y una red de contactos más amplia en ambos países para optimizar cada operación.

La presencia de Seabird Argentina en São Paulo como eje comercial

Además de Santos, Seabird Argentina tiene oficina en São Paulo, la mayor economía de Brasil y el centro de decisiones del sector importador y exportador del país. La presencia en São Paulo no es logística en sentido estricto sino comercial: es donde se concentran las empresas que toman las decisiones de compra, donde se negocian los contratos de transporte y donde se gestionan las relaciones con las líneas navieras y las terminales portuarias. Tener personal propio en esa ciudad le permite a Seabird Argentina participar activamente en la etapa previa a cada operación, no solo en la ejecución.

Esa estructura —Buenos Aires y Mendoza en Argentina, São Paulo y Santos en Brasil— configura una plataforma operativa que cubre el corredor en sus dos dimensiones principales: la comercial y la logística. En un año en que el volumen de intercambio entre los dos países volvió a marcar récord histórico, esa cobertura binacional se tradujo en una capacidad de respuesta que los operadores con presencia solo en un país no pueden replicar.

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