Intel amplía su base de chips en Chengdu, reafirmando su compromiso con el mercado chino

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Intel, el gigante estadounidense de semiconductores, anunció una inversión de 300 millones de dólares para expandir su planta de empaquetado y prueba de chips en Chengdu, China. Este movimiento, que fortalecerá su capacidad de empaquetado y prueba de chips para servidores, incluye la creación de un «centro de soluciones para clientes» en la instalación, con el objetivo de optimizar la eficiencia de la cadena de suministro local y mejorar la atención a los clientes chinos, según informó Intel China en su cuenta de WeChat.

La planta de Intel en Chengdu, establecida en 2003, juega un papel fundamental en la cadena de suministro global de la compañía. Actualmente, esta instalación es responsable de la última etapa del proceso de fabricación de más de la mitad de los procesadores para portátiles de Intel, garantizando la calidad y la confiabilidad de los productos antes de ser enviados al mercado mundial. Chengdu, la capital de la provincia de Sichuan, proporciona un entorno de negocios “favorable” para el crecimiento estable de Intel, afirmó el CEO de la empresa, Patrick Gelsinger, en una visita a la planta el año pasado.

Este impulso en la inversión llega poco después de que la Asociación de Ciberseguridad de China, respaldada por el gobierno de Beijing, sugiriera realizar una revisión de seguridad de los productos de Intel vendidos en el país, debido a vulnerabilidades detectadas en sus procesadores centrales. En respuesta, Intel declaró que mantendría comunicación con las autoridades pertinentes y reafirmó su compromiso con la seguridad y calidad de sus productos en el mercado chino.

A pesar de las crecientes tensiones comerciales y de seguridad entre Estados Unidos y China, el gigante asiático sigue siendo el mayor mercado de Intel, aportando el 27 % de los ingresos totales de la empresa en 2023, superando ligeramente a Estados Unidos, que representó el 26 %. Esta dependencia económica subraya la importancia de China para Intel, incluso cuando el sector de los semiconductores se enfrenta a desafíos económicos y tecnológicos en un entorno donde la inteligencia artificial y las tensiones geopolíticas afectan las decisiones de inversión.

Intel, que atraviesa una competencia intensa en el mercado de chips orientados a la inteligencia artificial, reportó una pérdida de 1.600 millones de dólares en el segundo trimestre del año, un giro en comparación con las ganancias de 1.500 millones registradas en el mismo período del año anterior. La compañía atribuyó esta situación a una menor demanda tanto en el mercado de consumo como en el empresarial, con un impacto especialmente notable en China, un mercado clave para el crecimiento de Intel.

La expansión de Intel en Chengdu, por tanto, no solo busca afianzar su presencia en China, sino también adaptarse a las condiciones de un mercado tecnológico en rápida evolución, en el que la innovación en productos y la proximidad a clientes locales se han vuelto estratégicas para mantener una posición competitiva.

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