Huntr/x, el fenómeno del K-pop, llegará a los escenarios del cine británico el 22 de febrero en Londres, cuando EJAE, Audrey Nuna y Rei Ami presentarán ‘Golden’ en el Royal Festival Hall. El evento, organizado por la Academia Británica de Cine y Televisión, simboliza la intersección entre la música asiática y la industria fílmica occidental, uniendo culturas y mercados en un contexto de constante expansión global.
¿Qué significa esta actuación histórica?
La aparición de HUNTR/X en la ceremonia es interpretada por analistas culturales como un momento representativo de la internacionalización del entretenimiento. La banda vocal, creada para la película animada ‘KPop Demon Hunters’ producida por Netflix, da un salto de la ficción a la realidad escénica al presentarse en una ceremonia británica de renombre. Este hecho amplía la noción de cómo los productos culturales digitales cruzan fronteras mediáticas para obtener presencia física en ceremonias fílmicas tradicionales.
Durante la gala del 22 de febrero de 2026 en el Royal Festival Hall, las artistas EJAE, Audrey Nuna y Rei Ami interpretarán la canción ‘Golden’, concebida originalmente para acompañar el clímax narrativo del filme. La elección de esta pieza para el escenario resalta el diálogo entre la estética visual del cine y la energía musical del K-pop, afirmando la creciente importancia de los contenidos transmedia.
Según los reportes de la organización BAFTA, la participación del grupo busca destacar la diversidad y la cooperación cultural, valores recurrentes en la planificación de la academia desde la década de 2010. Este espacio se convierte en un punto de encuentro donde música, animación y cine convergen con igual relevancia artística.
¿Cómo se relaciona con la expansión del K-pop más allá de Asia?
El fenómeno se inscribe dentro de un proceso más amplio de globalización del K-pop, que desde 2012 ha demostrado su capacidad para insertarse en los circuitos culturales occidentales. Las colaboraciones entre artistas coreanos y productoras estadounidenses, sumadas al alcance de plataformas como Netflix y YouTube, han eliminado las barreras lingüísticas que antes delimitaban el consumo musical.
Netflix, que distribuyó ‘KPop Demon Hunters’ en 2025, identificó el potencial de esta franquicia no solo como producto animado sino como símbolo de conectividad cultural. El hecho de que las voces originales del grupo —EJAE, Audrey Nuna y Rei Ami— lideren la presentación confirma la expansión estratégica del entretenimiento coreano hacia mercados cinematográficos.
En cifras publicadas por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), el K-pop representó en 2025 aproximadamente el 3% de las ventas globales de música grabada, una cifra sin precedentes para un género asiático. Estas proyecciones encuentran eco en eventos culturales como los BAFTA, donde la exposición mediática del trío contribuye a consolidar el género como influencia transnacional.
El contexto histórico del K-pop en el cine internacional
La inclusión del grupo en la ceremonia no surge de manera aislada. Durante la última década, varias producciones audiovisuales han incorporado música coreana en sus bandas sonoras, demostrando una integración paulatina del K-pop en la narrativa cinematográfica. Producciones como ‘To All the Boys I’ve Loved Before’ y ‘Squid Game’, ambas respaldadas por Netflix, habían introducido antes la estética coreana al público global.
‘KPop Demon Hunters’, estrenada en 2025, fue la primera película animada de gran presupuesto que representó una banda de K-pop como núcleo temático. Aunque la cinta no cumplía con los criterios de estreno teatral requeridos por la Academia Británica para optar a nominaciones, su recepción internacional superó los 120 millones de visualizaciones en plataformas durante su primer mes, conforme a los datos de Netflix Analytics. Ese alcance generó una expectativa que culminó con la invitación al escenario de los premios.
La participación también puede leerse como consecuencia de la política institucional de la BAFTA orientada a la diversidad cultural. Desde 2020, la organización aplica protocolos inclusivos que incentivan la visibilidad de producciones no occidentales. Esta tendencia se fortaleció con el reconocimiento de filmes asiáticos en categorías principales, como ocurrió con ‘Parasite’ en 2020.
¿Qué impacto podría tener sobre futuras colaboraciones culturales?
El impacto puede proyectarse hacia dos dimensiones: la colaboración entre industrias creativas y la percepción del público respecto a la integración cultural. Por un lado, la inclusión de músicos surcoreanos en un evento cinematográfico británico reafirma la naturaleza multinacional de los contenidos distribuidos en streaming. Por otro lado, para el público general, esta presentación amplía la noción de representación asiática en galas occidentales, reclamando un lugar legítimo en la narrativa global del entretenimiento.
Empresas de producción europeas han mostrado interés en replicar la estrategia de colaboración vista en el caso de ‘KPop Demon Hunters’. Según declaraciones de representantes de la British Film Institute en 2026, existen conversaciones preliminares con estudios asiáticos para desarrollar nuevas películas animadas con banda sonora de K-pop. Esto sugiere una progresiva integración de lenguajes culturales en el desarrollo cinematográfico del futuro.
Asimismo, expertos en gestión de medios señalan que la actuación representa una oportunidad para fortalecer la diplomacia cultural digital. Corea del Sur ha invertido recursos estratégicos en la promoción de su industria creativa a través de políticas de exportación cultural, como las impulsadas por el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo (MCST). El evento, transmitido a más de 150 países, posiciona al K-pop como elemento articulador de la llamada «economía blanda» del país.
Perspectivas de la industria musical y cinematográfica tras el evento
De cara a los años siguientes, esta presentación podría influir en el diseño de estrategias de marketing audiovisual a escala global. Al integrar narrativas musicales y cinematográficas, se abre una vía para nuevas formas de consumo cultural híbrido. En este sentido, los expertos comparan el impacto potencial con el de la aparición del grupo virtual japonés Gorillaz en escenarios europeos a principios de los 2000, que también simbolizó la convergencia entre música digital y arte gráfico.
La industria de la animación y el K-pop podrían generar espacios de coproducción orientados a públicos juveniles transcontinentales. Según el informe Global Media Outlook 2026 de PwC, el consumo de contenido musical asociado a productos audiovisuales crecerá un 7,8% anual hasta 2030, impulsado por la demanda en Asia y América del Norte. En este contexto, el evento no solo se entiende como un espectáculo puntual, sino como un precedente significativo para la cooperación comercial y creativa.
El público coreano y británico, tradicionalmente distintos en gustos musicales, comparten ahora plataformas digitales donde convergen intereses. El papel de Netflix como intermediario cultural ha sido clave para derribar mecanismos de exclusividad artística. Al invitar a los intérpretes al escenario, BAFTA legitima un diálogo que se extiende más allá del espectáculo: se trata de un nuevo mapa cultural donde la animación, la música y la tecnología audiovisual coexisten en un mismo plano de influencia.
En palabras de Emma Baehr, directora ejecutiva de premios y contenidos de BAFTA, la presencia del grupo ofrece «una energía que refleja el momento actual de la cultura global». Un contexto donde las escenas musicales ya no se limitan a un territorio, sino que viajan y se transforman con cada transmisión, visualización o evento internacional. La actuación de HUNTR/X se convierte así en un punto de referencia para analizar el modo en que las industrias creativas están reconfigurando sus fronteras en el siglo XXI.
Internacionalista. Periodista con interés en Asia.


