Ley de Semillas en Argentina: historia, conflictos y perspectivas

Ley de Semillas

La Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas en Argentina ha sido objeto de un debate constante en los últimos años, con intereses en juego y el lobby de empresas transnacionales agroalimentarias (ETN) desempeñando un papel significativo. Esta legislación, promulgada en 1973 y modificada por última vez en 1991, regula la producción, certificación y comercialización de semillas en el país, al tiempo que brinda protección a los derechos de obtentor de las variedades mejoradas.

La historia de las Leyes de Semillas en América Latina se remonta a la Revolución Verde, un movimiento que surgió en la década de 1960 y que buscaba aumentar la producción agrícola a través de la implementación de tecnologías innovadoras, como semillas mejoradas, mecanización y el uso de insumos químicos. Estas leyes se desarrollaron en consonancia con el paradigma del productivismo y la estandarización de productos agrícolas, estableciendo un marco regulatorio para la producción, distribución y comercialización de semillas. Además, estas legislaciones también brindaron protección a los derechos de obtentor, fomentando la inversión en investigación y desarrollo de nuevas variedades de cultivos.

A lo largo de las décadas, las Leyes de Semillas en América Latina han evolucionado para adaptarse a los cambios en la agricultura y la biotecnología. Si bien inicialmente se centraron en la promoción de la productividad, en la actualidad también incorporan aspectos relacionados con la bioseguridad y la diversidad genética. Estas leyes desempeñan un papel crucial en el equilibrio entre la promoción de la innovación y la protección de los intereses de los agricultores, y su evolución continúa siendo un tema relevante en la región.

En la década de los noventa, la biotecnología agraria y los derechos de propiedad intelectual comenzaron a desempeñar un papel fundamental en el control de semillas. La Unión para la Protección de Obtenciones Vegetales (UPOV) institucionalizó los Derechos del Obtentor a nivel internacional, y se realizaron reformas para restringir los derechos de los agricultores y ampliar la protección a la cosecha y productos derivados.

El mercado de semillas en América Latina: un panorama en expansión

En Argentina, la liberalización de la soja Roundup Ready (RR) junto con el glifosato en 1996 fue un punto de inflexión en la agricultura. Se realizaron reformas en la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas en 1991, aumentando los actos sujetos a autorización del obtentor.

Desde 2012, se han realizado intentos sistemáticos de reformar la legislación de semillas en Argentina. Estos intentos se centraron en restringir el «uso propio» de las semillas, que históricamente ha sido un derecho de los agricultores. Las empresas argumentan que esto viola sus derechos de propiedad intelectual y buscan implementar regalías extendidas.

Durante el gobierno de Macri (2016-2019), se presentaron varios proyectos de reforma de la ley, pero enfrentaron una fuerte oposición de organizaciones campesinas, indígenas y otros sectores. A finales de 2019, el dictamen de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados perdió estado parlamentario.

La falta de actualización de la ley de semillas representa un obstáculo significativo para el desarrollo de cultivos autógamos en Argentina, tales como el arroz, el trigo, las legumbres y otras variedades. Estos cultivos forman la base de la agricultura en el país y su mejora genética es esencial para aumentar la productividad y la calidad de los productos agrícolas. Sin una legislación actualizada que promueva la inversión en investigación y desarrollo de semillas autógamas, la industria agrícola argentina enfrenta desafíos importantes en un entorno global cada vez más competitivo.

En la década de los noventa, la biotecnología agraria y los derechos de propiedad intelectual comenzaron a desempeñar un papel fundamental en el control de semillas

Además de afectar a los cultivos autógamos, la falta de actualización de la ley de semillas limita la inversión en biotecnología y mejora genética de semillas en general. Esto no solo restringe la innovación en el sector agrícola, sino que también limita la capacidad de crear nuevas variedades de cultivos resistentes a enfermedades, adaptados a condiciones climáticas cambiantes y más productivos. La modernización de la legislación de semillas podría no solo impulsar la industria agrícola, sino también generar empleos y mejorar la competitividad en un mercado global en constante evolución.

La situación actual se caracteriza por un estancamiento en el debate y la falta de consenso entre los diferentes actores involucrados. Las ETN agroalimentarias desempeñan un papel importante en la formulación de estrategias para influenciar la legislación, centrándose en la construcción de conocimiento y la persuasión.

La Ley de Semillas en Argentina sigue siendo un tema de debate candente, con intereses en juego y el lobby de las ETN agroalimentarias desempeñando un papel clave en la configuración de su futuro. La falta de actualización de la legislación representa un desafío para el desarrollo agrícola del país y la soberanía alimentaria.

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Paramérica SA, fundada en 1994 en el Noroeste Argentino, es una empresa familiar arraigada en la agroindustria, parte del Grupo Ruiz. En menos de una década, se consolidó como líder mundial en la exportación de poroto negro. En 2016, diversificó su negocio hacia la citricultura, exportando granos y limón a nivel global.

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