Se conoce con el nombre de «Losar» al Año Nuevo tibetano, una de las festividades más importantes en la región del Tíbet y entre las comunidades tibetanas en el mundo. Durante la celebración de Losar se realizan antiguas tradiciones espirituales y actividades culturales y comunitarias. Esta festividad marca el inicio del nuevo año según el calendario lunar tibetano.
La celebración de Losar tiene sus raíces en una antigua tradición prebudista del Tíbet en la que se realizaban rituales religiosos para apaciguar a los espíritus y deidades locales. Con la llegada del budismo al Tíbet, estas prácticas se combinaron con las enseñanzas budistas, dando lugar a la celebración actual.
Esta fecha festiva no solo marca el comienzo del nuevo año tibetano, sino que es un momento para purificar el espacio físico y espiritual, deshacerse de la negatividad del año anterior y dar la bienvenida a nuevas oportunidades y bendiciones. También se honra a las deidades protectoras y los seres espirituales.

El Losar generalmente se celebra a lo largo de 15 días, siendo los primeros tres los más importantes y llenos de actividades ceremoniales y festivas. Los días previos, llamados «gutor», las casas se limpian a fondo para eliminar la mala suerte y la negatividad del año pasado. Se decoran con nuevos adornos y se preparan comidas especiales.
En el primer día de Losar, conocido como Tsechu, se realiza una ceremonia de ofrecimiento de incienso llamada Sangsol, que se lleva a cabo para apaciguar a las deidades locales y atraer bendiciones para el año nuevo.
En estos días es costumbre que las familias se reúnan para celebrar, intercambiar regalos y disfrutar de comidas tradicionales, como los khapse (galletas fritas) y chang (cerveza de cebada).













