A medida que las grandes catástrofes se intensifican, proliferan y afectan a las comunidades con mayor frecuencia, las economías de la APEC se enfrentan a enormes retos para responder a las catástrofes y mitigar sus efectos, amortiguar sus repercusiones económicas y de desarrollo y proteger la vida de las personas.
«Nos reunimos con el telón de fondo de un panorama sombrío de la gestión de emergencias y catástrofes», declaró Juan Carlos Urcariegui Reyes, Presidente del Foro de Altos Funcionarios de Gestión de Catástrofes.
«Para ello, es de suma importancia intercambiar experiencias y lecciones aprendidas de forma solidaria con el fin de fortalecer los medios de subsistencia de nuestras comunidades en la región Asia-Pacífico», añadió Urcariegui, que también es Jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil y General de la División del Ejército de Perú.
La semana pasada se reunieron en Arequipa altos funcionarios encargados de las catástrofes para profundizar en su cooperación y mejorar la preparación ante emergencias teniendo en cuenta el aspecto de la sostenibilidad y la inclusión, así como adoptando un enfoque más comunitario.
Los funcionarios están aumentando la capacidad de las comunidades en materia de preparación para emergencias, capacitándolas para participar en todas las fases de la gestión de emergencias: prevención, mitigación, preparación, respuesta y recuperación.
«Este tema debe guiarnos, en virtud de nuestras experiencias y realidades, para diseñar estrategias de gestión óptima del riesgo de catástrofes, de modo que podamos servir adecuadamente a nuestras comunidades mediante el compromiso internacional, así como a través de un apoyo mutuo y oportuno», declaró el Jefe Urcariegui.
«Con esto, fortaleceremos nuestras capacidades para que con inteligencia, perseverancia y sobre todo, con vocación de servicio, podamos enfrentar las emergencias, atender a nuestras comunidades y sobre todo, salvar vidas», continuó el Jefe Urcariegui.
Las catástrofes suelen empezar y terminar en las comunidades locales que se ven afectadas, y cada vez es más crucial que los gobiernos intensifiquen la capacidad de estas comunidades para estar preparadas y actuar cuando empieza a producirse una catástrofe. Esto incluye la cartografía de las partes interesadas, el refuerzo del compromiso comunitario, la recopilación de datos y la elaboración de mapas de riesgos.
«Aunque entendemos que la mejora de las capacidades de las comunidades es importante para hacer frente a los peligros del mañana, la creación de capacidades a nivel local se presenta como un gran reto», afirmó Luis Doñas, copresidente en funciones del Grupo de Trabajo de Preparación ante Emergencias de APEC en el foro.
Los funcionarios están aumentando la capacidad de las comunidades en materia de preparación para emergencias, capacitándolas para participar en todas las fases de la gestión de emergencias
«También podemos desarrollar algunas normativas que exijan u obliguen a los gobiernos locales a desarrollar tanto la planificación del riesgo de catástrofes como la de preparación ante emergencias», añadió Doñas.
Las economías miembros reconocen que no existe una medida única para capacitar a las comunidades en materia de preparación ante emergencias y respuesta ante catástrofes. La formación y la educación, así como el uso de la tecnología, pueden ayudar a adaptar las necesidades de cada comunidad y satisfacer sus necesidades.
«Sólo trabajando juntos con determinación y visión podremos alcanzar nuestro objetivo de contribuir con nuestras comunidades a un futuAro mejor y seguro, sostenible para todos», concluyó el Jefe Urcariegui.







