La producción del modelo automático de la Mercedes-Benz sprinter comenzó oficialmente en febrero de 2025 en el Centro Industrial Juan Manuel Fangio, ubicado en Virrey del Pino, provincia de Buenos Aires. La iniciativa, impulsada por Mercedes-Benz junto a su representante Prestige Auto, consolida a Argentina como un importante centro de producción para Latinoamérica, gracias a una inversión de 100 millones de dólares y a la incorporación de una transmisión 9G-TRONIC de nueve velocidades. Este desarrollo responde a la creciente demanda regional de vehículos comerciales más eficientes y de mayor confort.
¿Qué representa esta producción para la industria argentina?
La puesta en marcha de la línea automática en la planta de Virrey del Pino marca un momento clave para la industria automotriz nacional. Esta decisión fortalece la posición industrial del país dentro del esquema de producción global de la marca, particularmente en el segmento de vehículos comerciales livianos. Además, señala el interés de la automotriz por diversificar su oferta y atender nuevos comportamientos de consumo en Latinoamérica.
Desde su llegada a Argentina en 1951, Mercedes-Benz ha mantenido un rol central en la evolución del sector automotor. La introducción del modelo automático representa el paso más reciente dentro de una serie de modernizaciones tecnológicas en la planta del Centro Industrial Juan Manuel Fangio, inaugurado en 1996. Ahora, el sitio asume un papel protagónico al incorporar procesos de manufactura adaptados a nuevas exigencias de eficiencia energética.
Según datos de Prestige Auto, durante 2025 la producción alcanzará las 16.000 unidades, con un incremento proyectado a 20.000 en 2026. De este total, se estima que unas 11.000 unidades serán destinadas a exportación, consolidando la capacidad de Argentina para abastecer mercados regionales con valor agregado manufacturado.
¿Por qué Mercedes-Benz eligió Argentina para producir esta versión?
Elegir el país sudamericano como sede responde a una serie de factores estratégicos. En primer lugar, la experiencia industrial acumulada, junto con la infraestructura disponible en el Centro Industrial Juan Manuel Fangio, permite a la compañía mantener estándares internacionales de calidad sin recurrir a nuevas instalaciones.
Además, Argentina ofrece una ubicación geográfica favorable para la distribución a mercados clave de América del Sur, como Chile, Brasil, Perú y Colombia. Este contexto exportador, reforzado por acuerdos comerciales regionales como el Mercosur, facilita operaciones logísticas eficientes y competitivas. A ello se suma una red de proveedores locales que ha madurado a lo largo de los años, integrándose en la cadena de valor automotriz de Mercedes-Benz.
La iniciativa también está en línea con un programa global de la marca que busca descentralizar su producción, priorizando el desarrollo industrial en regiones emergentes. El vehículo, con su transmisión 9G-TRONIC, se fabrica con componentes que equilibran la producción local y la importación tecnológica, contribuyendo a la modernización del parque industrial argentino.
Innovación tecnológica y perfil regional del nuevo modelo
Uno de los aspectos técnicos más destacados es la incorporación de la transmisión 9G-TRONIC, una de las más avanzadas dentro del segmento de vehículos utilitarios. Este sistema de nueve velocidades ofrece un manejo más fluido y una reducción significativa en el consumo de combustible, optimizando la eficiencia en trayectos urbanos y rutas extensas.
El modelo automático conservará diversas configuraciones de carrocería y capacidad de carga, adaptándose tanto a pequeños comerciantes como a grandes flotas corporativas. En el contexto actual, en el que las ciudades latinoamericanas experimentan un fuerte crecimiento en los servicios de logística y transporte urbano, esta versión representa una opción técnica competitiva.
El impacto en el mercado no se limita únicamente a cuestiones mecánicas. También abre oportunidades para la capacitación de técnicos y operarios locales. Según fuentes industriales, más de 500 empleados participaron en procesos de actualización profesional durante 2024 para adaptarse a los sistemas electrónicos y de diagnóstico incorporados en la línea automática.
Comparación con la versión manual y evolución del mercado regional
La versión automática convivirá en el mercado con la manual, una estrategia que permite ampliar el espectro de clientes sin eliminar productos existentes. Mientras que la versión manual se mantiene como una opción rentable para usuarios tradicionales, la automática apunta a flotas que priorizan el confort y la eficiencia energética.
En comparación con modelos de competencia regional, el nuevo desarrollo se alinea con las tendencias globales de electrificación parcial y reducción de emisiones. Si bien no incorpora propulsión híbrida o eléctrica, los ajustes técnicos en la transmisión representan una mejora en los niveles de consumo de combustible de hasta un 8% respecto al modelo anterior.
La producción nacional de la Sprinter contribuye, además, a la sustitución de importaciones dentro del segmento de vehículos comerciales. Posicionar a Argentina como un polo de ensamblaje regional genera efectos multiplicadores sobre proveedores locales y empleo indirecto, lo que favorece una integración más amplia de la cadena productiva automotriz en el país.
¿Cómo se proyecta el futuro industrial en América Latina?
La fabricación en Argentina forma parte de un plan regional que se extenderá al menos hasta 2030. La compañía prevé que el Centro Industrial Juan Manuel Fangio opere como núcleo de exportación a más de diez países latinoamericanos, con un volumen promedio de 11.000 unidades por año a partir de 2026.
El mercado latinoamericano muestra una creciente demanda de vehículos comerciales con transmisión automática, en parte impulsada por el crecimiento del comercio electrónico y servicios logísticos. Marcas competidoras como Renault, Volkswagen y Ford también han incrementado la presencia de versiones automáticas en su oferta regional, pero Mercedes-Benz busca diferenciarse mediante ingeniería propia aplicada al confort del conductor y la eficiencia mecánica.
En el mediano plazo, la empresa proyecta inversiones adicionales destinadas a ampliar la automatización de procesos y el uso de energías renovables en la planta de Virrey del Pino. Estos esfuerzos se enmarcan dentro de una estrategia corporativa global orientada a la neutralidad de carbono hacia 2039.
Este desarrollo, por tanto, no solo constituye una mejora técnica, sino también un punto de partida para una reconfiguración más amplia de la industria automotriz argentina, donde la innovación tecnológica y la estabilidad exportadora empiezan a desempeñar un papel conjunto. En un contexto de transformación del transporte regional, el desafío estará en sostener la competitividad frente a las nuevas exigencias del mercado y continuar integrando valor industrial en la región.
Periodista y apasionada del mundo asiático.


