La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha escalado a un nuevo nivel tras la imposición de aranceles masivos por parte de la administración de Donald Trump. Pekín respondió con firmeza, acusando a Washington de utilizar tácticas de intimidación unilateral y advirtiendo sobre el impacto negativo que estas medidas tendrán en la economía global. El Ministerio de Comercio de China instó a Estados Unidos a eliminar de inmediato estos aranceles y a resolver sus diferencias mediante el diálogo.
Las nuevas tarifas impuestas por Estados Unidos afectarán a más de 180 países y regiones, con tasas base del 10% que pueden llegar hasta el 49% en casos como Camboya o Vietnam. Para China, el recargo adicional del 34% eleva el total de los aranceles al 54%, lo que pone en riesgo la estabilidad de las cadenas de suministro globales. Además, la orden ejecutiva firmada por Trump cierra la laguna de minimis, que permitía la importación libre de impuestos de productos de bajo valor desde China.
El gobierno chino considera que estas medidas violan las normas de la Organización Mundial del Comercio y enfatiza que Estados Unidos ha sido uno de los mayores beneficiarios del comercio internacional. Mientras tanto, Wall Street reaccionó con un repunte momentáneo tras el anuncio, pero la incertidumbre sobre la inflación y el desacople económico persiste.
China aún no ha detallado cuáles serán sus contramedidas, pero en disputas previas ha optado por gravar productos estratégicos como la agricultura estadounidense. Desde Pekín argumentan que la historia ha demostrado que elevar aranceles no soluciona los problemas internos de Estados Unidos y, en cambio, perjudica su propia economía y la del mundo.
Vietnam, que se benefició anteriormente del traslado de fábricas chinas para evitar aranceles en la primera guerra comercial entre ambas potencias, ha sido uno de los países más afectados por las nuevas tarifas, que alcanzan el 46%. En respuesta, el primer ministro vietnamita convocó una reunión de emergencia con altos funcionarios para evaluar el impacto de la medida, que ya provocó una caída del mercado bursátil de Ho Chi Minh.
El golpe económico no se limita a China y Vietnam. Otros países del Sudeste Asiático también han sido impactados con tarifas elevadas. Myanmar, aún en crisis por el conflicto interno y un reciente terremoto, enfrenta aranceles del 44%, mientras que Indonesia y Filipinas también han sido afectados. Las medidas arancelarias de Trump apuntan directamente a la industria manufacturera asiática, afectando sectores como el textil y el tecnológico, con implicaciones globales en precios, empleo y comercio internacional.







