El gobierno de Estados Unidos acusó este miércoles a la startup china de inteligencia artificial Moonshot AI de utilizar tecnología desarrollada por una empresa estadounidense sin autorización, en un nuevo punto de tensión entre Washington y Beijing mientras ambos países preparan una cumbre de alto nivel para septiembre.
Michael Kratsios, asesor tecnológico de la Casa Blanca, afirmó que Estados Unidos cuenta con información que indica que Moonshot habría utilizado una técnica conocida como destilación para desarrollar su nuevo modelo de inteligencia artificial Kimi K3 a partir de Claude Fable 5, uno de los sistemas más avanzados de la compañía estadounidense Anthropic.
La destilación es un método habitual en el sector tecnológico que permite entrenar modelos más pequeños y eficientes utilizando respuestas generadas por sistemas más potentes. Sin embargo, Kratsios sostuvo que el problema surge cuando esta práctica se utiliza a gran escala para copiar tecnología protegida y reducir la ventaja de las compañías estadounidenses.
«El uso legítimo de la destilación de inteligencia artificial para crear modelos más eficientes cumple un papel importante en el ecosistema de innovación», señaló el funcionario en una publicación en la red social X. No obstante, agregó que los intentos encubiertos de apropiarse de tecnología estadounidense y perjudicar la investigación del país son inaceptables.
Además, el asesor de la Casa Blanca acusó a Moonshot de haber adquirido servidores equipados con chips avanzados de inteligencia artificial de Nvidia, conocidos como GB300, y de haberlos utilizado en Tailandia para entrenar sus modelos. Estados Unidos mantiene restricciones que impiden la venta de ciertos semiconductores de alto rendimiento a empresas chinas por motivos vinculados a la seguridad nacional.
La advertencia fue reforzada por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien afirmó que compañías chinas podrían enfrentar sanciones si realizan operaciones de destilación industrial encubierta destinadas a apropiarse de tecnología. Sin embargo, el funcionario no mencionó nombres específicos de empresas.
Las acusaciones llegan en un momento en que Washington y Beijing intentan reducir las tensiones comerciales y tecnológicas antes del encuentro previsto entre el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo chino Xi Jinping en septiembre. Ambos líderes acordaron en mayo, durante una reunión en Beijing, trabajar para estabilizar la relación bilateral pese a las diferencias que mantienen en distintos ámbitos.
Como parte de los preparativos para esa cumbre, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio mantuvo conversaciones el miércoles en Manila con el ministro de Relaciones Exteriores chino Wang Yi. El encuentro buscó avanzar en temas de interés común y gestionar los desacuerdos entre las dos mayores economías del mundo.
La disputa por el desarrollo de inteligencia artificial se suma a otros conflictos entre Washington y Beijing, especialmente en torno al acceso a semiconductores avanzados, la competencia tecnológica y el control de herramientas consideradas estratégicas para el futuro económico y militar.
China ha impulsado en los últimos años el crecimiento de sus propias empresas de inteligencia artificial con el objetivo de reducir su dependencia de la tecnología estadounidense. Mientras tanto, Estados Unidos busca limitar el acceso de compañías chinas a componentes clave, argumentando que algunos avances podrían tener aplicaciones militares.
El nuevo enfrentamiento refleja la dificultad de ambos países para separar la cooperación económica de la competencia tecnológica, incluso mientras sus gobiernos intentan mantener abiertos los canales de diálogo diplomático.







