Renuncia de Ishiba se considera inminente tras derrota electoral, aunque el primer ministro busca resistir

Shigeru Ishiba

La permanencia del primer ministro japonés Shigeru Ishiba al frente del gobierno parece cada vez más insostenible luego del fuerte revés electoral que sufrió la coalición gobernante en los comicios para la Cámara de Consejeros. Aunque aún no ha anunciado oficialmente su renuncia, legisladores del oficialismo sostienen que la decisión podría formalizarse hacia fines de agosto, una vez concluidas varias actividades diplomáticas clave.

Ishiba, líder del Partido Liberal Democrático (LDP), se reunió esta semana con tres ex primeros ministros —Taro Aso, Yoshihide Suga y Fumio Kishida— para abordar la crisis que atraviesa el partido, que perdió la mayoría en ambas cámaras del parlamento. Tras el encuentro, negó las versiones sobre una inminente renuncia, aunque reconoció que comparten “un fuerte sentido de crisis” tras el resultado electoral. También subrayó la urgencia de evitar que el LDP “se desintegre” políticamente.

Los exmandatarios enfatizaron la necesidad de completar cuanto antes la revisión interna sobre el desempeño electoral y escuchar a las bases partidarias en las distintas regiones. Según el secretario general del LDP, Hiroshi Moriyama, el próximo lunes se celebrará una reunión con legisladores de ambas cámaras, en la que se definirá si el partido seguirá respaldando a Ishiba en el liderazgo.

Mientras tanto, voces dentro y fuera del partido exigen su salida. Sectores alineados con el fallecido ex primer ministro Shinzo Abe han sido especialmente críticos, acusando a Ishiba de haber diluido el legado conservador del LDP. También ha surgido una campaña impulsada por legisladores jóvenes y de rango medio para reunir firmas que convoquen una sesión especial y lo responsabilicen directamente por la derrota.

Los comicios del domingo dejaron a la vista una fuga significativa del voto conservador hacia partidos opositores más pequeños, como el Democrático del Pueblo y el populista de derecha Sanseito. Es la peor actuación del LDP en una elección para la Cámara Alta en varios años y ha encendido todas las alarmas en la conducción partidaria.

Pese a la presión, Ishiba insiste en mantenerse firme al menos hasta la realización de la Conferencia Internacional de Tokio sobre el Desarrollo de África, que se celebrará en Yokohama del 20 al 22 de agosto. Considera que crear un vacío de poder en medio de negociaciones diplomáticas clave, como las que mantiene con Estados Unidos, sería irresponsable.

Precisamente este miércoles, el gobierno anunció que alcanzó un acuerdo con Washington para reducir los aranceles establecidos por la administración de Donald Trump, fijando una tasa del 15 por ciento para automóviles y otros productos. Se espera que Ishiba se reúna con líderes de la oposición en los próximos días para explicar los detalles de este entendimiento.

Aun así, los cuestionamientos al primer ministro se multiplican. Líderes opositores sostienen que su negativa a dejar el cargo contradice el claro mensaje del electorado y lo acusan de aferrarse al poder pese a haber perdido legitimidad. Con la presión interna en aumento y un calendario político cargado, el futuro de Ishiba parece colgar de un hilo.

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