En menos de dos meses, el gobierno español despachó al presidente y a su vicepresidenta a Pekín. La oposición madrileña respondió con críticas, pero sin agenda alternativa.
En menos de dos meses, el gobierno español despachó al presidente y a su vicepresidenta a Pekín. La oposición madrileña respondió con críticas, pero sin agenda alternativa.