Hasta hace pocos años, la pregunta sobraba. Pero la respuesta era casi unánime: no. Los autos chinos eran sinónimo de calidad dudosa, repuestos imposibles de conseguir y marcas que nadie conocía. Hoy, esa respuesta ya no es tan obvia.
Hasta hace pocos años, la pregunta sobraba. Pero la respuesta era casi unánime: no. Los autos chinos eran sinónimo de calidad dudosa, repuestos imposibles de conseguir y marcas que nadie conocía. Hoy, esa respuesta ya no es tan obvia.